Los accidentes de tránsito en las avenidas y calles de Punta Arenas son, como afirmó un experto en problemas de tránsito urbano y rural, “el pan nuestro de cada día”.
Muchas veces los choques y colisiones, son el resultado de malas maniobras de los conductores; de su inexperiencia; de su imprudencia; del exceso de velocidad impreso a los móviles o la irresponsabilidad mayor: conducir un vehículo motorizado en estado de ebriedad o bajo la influencia del alcohol.
Hay muchas más, pero esas son las que ocurren con mayor frecuencia, dejando saldos de muertos, daños cuantiosos, heridos y, un dato dolorosamente mayor, numerosas personas con secuelas que implican desde la pérdida de la visión, de una extremidad o lisa y llanamente, el pasar el resto de sus vidas en una silla de ruedas.
La Dirección de Tránsito de la municipalidad debe disponer, cada año, sumas millonarias para instalar señalética preventiva, de preferencia, disuasiva o restrictiva, pero parece no ser suficiente.
También colaboran en tareas preventivas, los fiscalizadores de la Seremi de Transportes y fundamentalmente, el personal de Carabineros, en los sectores urbanos y rurales, por ejemplo en la ruta a Puerto Natales o en el camino internacional que lleva a Monte Aymond.
Grandes y reconocidos esfuerzos para proteger la vida y la integridad física de las personas que viajan en automóviles, camionetas y buses: altamente meritorio.
Sin embargo, siguen siendo insuficientes si se toma en cuenta las estadísticas de accidentes y las notificaciones por infracciones a las normas del tránsito que cursa personal policial y los inspectores municipales.
Y uno de esos factores es la falta de semáforos en diversos puntos de la ciudad, donde el peligro acecha ya que el tráfico vehicular es intenso; muchos conductores siguen siendo displicentes y dotados de un exceso de confianza en sus medios que los lleva a protagonizar accidentes.
¿Dónde?
Un recorrido por la ciudad hecho por Pingüino Multimedia, permitió apreciar que hay puntos en que el riesgo de accidente es mayor porque se requiere un semáforo y éste no ha sido instalado.
De sur a norte, el cruce de la ruta sur con Alessandri es peligrosa porque los vehículos que van y vienen por la ruta, lo hacen a velocidades altas y para los que bajan por Alessandri, el disco “Pare” instalado en el cruce parece no ser suficiente.
Otro tanto ocurre en el cruce de la Costanera con Pérez de Arce; con José Menéndez y con de Velastegui, a la salida de Playa Norte.
Sin embargo no son todos: Armando Sanhueza con Sarmiento es riesgoso para los automovilistas que circulan en dirección al cerro porque la visual hacia el sur es obstaculizada por unos arbustos primorosos.
Si se sigue por Sanhueza, el riesgo de accidente es alto al llegar a Angamos y también al llegar a Carrera.
En la avenida España, singularmente, el punto de riesgo mayor está en la esquina con Carrera, singularmente, a escasa distancia de los edificios tribunalicios.
En otros lugares, donde el municipio, hace unos años construyó “rotondas preventivas” para insistir en la necesidad de limitar las velocidades y educar a los conductores, por ejemplo en la calle Claudio Bustos con distintos cruces de calles, pero este esfuerzo no arrojó resultados positivos y están semidestruidas por los propios automovilistas.
Y al seguir hacia el norte, va a ser falta instalar semáforos en la avenida Frei, primero en el cruce con el acceso al Centro de Rehabilitación donde, pese a la excelente señalización se hace difícil el paso de personas que van a ese centro de salud.
También, a futuro, será necesario hacer el esfuerzo para instalar un semáforo en el cruce con la avenida Los Generales, donde el tráfico vehicular crece día a día, tanto para salir o ingresar a la avenida Frei.
Sin embargo, donde está pendiente la añeja idea de construir una rotonda de dimensiones adecuadas para el tráfico de todo tipo de vehículos, especialmente de camiones pesados, es el cruce de las avenidas Frei y Carlos Ibañez, la que lleva al aeropuerto y es el inicio de la ruta que lleva a Puerto Natales y a Monte Aymond.
Ese cruce registra numerosos y mortales accidentes y, a falta de rotonda, se hace necesario, y cada día más, la instalación de semáforos de tres tiempos.
Que cada semáforo cuesta unos dos millones de pesos es cierto; que están expuestos a ser derribados y repararlos cuesta un poco menos y todo es gasto para el municipio también es cierto.
Pero ¿alguien se atreve a ponerle precio a una sola vida humana? ¿O hay quien calcule sólo los daños materiales y las lesiones y secuelas de algún accidente?.
Tarea para quienes quieran sentarse en el sillón de la alcaldía o en alguno de los que ocupan concejales.-