El problema mayor se ha venido produciendo en las esquinas de la
Avenida Bulnes con Maipú, primero, y al llegar a Angamos, después debido a que
durante días sólo pudo utilizarse una sola de las dos calzadas del lado
oriente, es decir, la más cercana al Estrecho de Magallanes.
Sin embargo, esa misma dificultad se duplicó en calle Angamos, una,
por el intenso tráfico vehicular, tanto de autos particulares como de la
locomoción colectiva mayor y menor, y dos, por el poco espacio para virar a la
izquierda y seguir por Angamos hacia el cerro.
Por Angamos hacia el poniente circulan las líneas de colectivos y
buses que llevan estudiantes, trabajadores, oficinistas, dueñas de casa y
adultos mayores, a sectores tan populosos como el Barrio Prat; las poblaciones
Santos Mardones, Chaparro, Villa Los Españoles, Aves Australes y el conjunto
residencial Cardenal Silva Henríquez más todos los clientes de las tiendas e
hipermercado del mal.
En la práctica, con la excepción de los taxis colectivos de las líneas
15 y 20, que lo hacen por Bulnes, y los de las líneas 13 y 130 que junto a los
buses Movigas de la línea 8 lo hacen por Playa Norte, toda la locomoción
colectiva “sube” por Angamos con los consiguientes problemas de atochamientos,
tránsito lento y “tacos”, especialmente en horas del mediodía y por las tardes,
cuando los usuarios regresan a sus casas después de haber cumplido sus jornadas
diarias.
El problema persistirá por un par de días más, ya que la empresa
contratista a cargo de los trabajos en esos puntos, desplegó personal
especializado, camiones y maquinaria liviana y pesada para una pronta
terminación de esos trabajos.
Pese a las molestias, muchos dicen que “el precio del progreso, a fin
de cuentas, ha resultado barato”.