Es un trámite relativamente simple y que, cada vez más, se va volviendo usual: en marzo de cada año, las isapres informan a la Superintendencia de Salud sobre las llamadas “adecuaciones” en los planes; en abril se despachan las cartas, y para junio – cuando debería aplicarse la modificación- gran parte de ellas no se aplica porque una corte así lo determina.
En los 30 días siguientes al 31 de marzo pasado -fecha en que las isapres informaron las adecuaciones a la institución gubernamental- 30 magallánicos acudieron a la justicia para frenar el alza en su plan de previsión de salud. Los montos varían, las situaciones también, pero el argumento es uno: el contrato firmado entre el cotizante y la institución puso un monto expresado en Unidades de Fomento y no hay razones conocidas suficientes para que dicho monto sea modificado.