Las
sorpresas de las elecciones del domingo pasado nos acompañarán al menos
hasta el 17 de diciembre próximo, cuando pase la tensión política de
elegir un nuevo Presidente de la República hasta 2022, lo que no se
llevará el viento, al menos por ahora, es la constatación del
pragmatismo que se apoderó en estos comicios de uno de los partidos más
tradicionales de la escena nacional: el Partido Radical (PR), que apoyó
sin timidez a tres candidatos que, sin ser de sus filas o militancia, se
alzaron como ganadores portando las banderas de los Matta y los Gallo.
El
primero, el periodista Alejandro Guillier, que desde el primer minuto
destacó y reivindicó la historia del PR y se alzó como su abanderado
presidencial. El segundo, el recién electo candidato por el Distrito 28,
Karim Bianchi, quien en una incursión anterior al Congreso no logró lo
que sí consiguió este fin de semana en las cuatro provincias de la
Región de Magallanes: ser diputado. Por último, y en tercer lugar, un
conocido de los puntareneses, el cuestionado ex alcalde de Punta Arenas
Emilio Boccazzi, quien a pocos meses de terminar su gestión al mando del
Municipio de la capital regional, como ex militante PPD, se postuló al
Consejo Regional y ganó.
¿Qué une a estos tres hombres? La respuesta es simple: el Partido Radical, aun siendo independientes.
Todo
indica que en estas elecciones el PR privilegió los resultados y
apuestas a ganador por sobre las postulaciones provenientes de su
militancia.
Guillier
Para
muestra un botón, el senador independiente por Antofagasta Alejandro
Guillier encontró desde un principio, aunque lo negara, el apoyo de los
radicales, quienes vieron en él a una figura que por más que buscaran no
estaba en el partido para competir en las elecciones presidenciales de este año.
Fue
tanto el entusiasmo que pusieron a su disposición la estructura
partidaria para recolectar las firmas que requería para inscribir su
candidatura como independiente. La estrategia dio resultado y Guillier
despejó de rivales el camino a La Moneda.
El
conocido comunicador no escatimó en elogios y guiños al radicalismo y
sus históricas figuras, como Pedro Aguirre Cerda, recordado con
nostalgia y veneración por los viejos radicales.
Para
afianzar la fórmula, en su franja electoral utilizó frases de apoyo a
los candidatos del PR como “gente que da confianza”. Y en el cierre de
campaña, de espalda a la estatua de Aguirre Cerda, reivindicó su obra y
su legado. Hoy está instalado en segunda vuelta y se medirá con
Sebastián Piñera el domingo 17 de diciembre.
Bianchi
Otro
huérfano de la política regional, acogido por el PR, es el electo
diputado Karim Bianchi, quien no siendo militante de ese partido sorteó
las legítimas aspiraciones de llegar al Congreso del ex administrador
municipal Claudio Flores y se alzó con la victoria, no sin antes remecer las estructuras del vetusto conglomerado, que nuevamente privilegió los resultados.
Boccazzi
El ex alcalde de Punta Arenas Emilio Boccazzi también encontró abrigo al alero de la
amable hospitalidad radical. Cuando el cielo amenazaba cerrarse y
desatar la tormenta, el cuestionado edil renació de las cenizas y
levantó con éxito una candidatura al Consejo Regional, esta vez como
independiente. Y mientras su antiguo asesor y camarada Domingo Rubilar
perdía la carrera a la Cámara Baja, Boccazzi se encaminaba con paso
firme a ocupar uno de los sillones del salón Nelda Panicucci de la
Intendencia. Nuevamente con el PR como plataforma de despegue.
A
la luz de los resultados de este domingo, la estrategia le dio
resultado y parafraseando a su franja electoral: “¿O es muy radical lo
que estoy diciendo”.