Los trabajos de adecuación y preparación del terreno sobre el cual se pavimentará la calle 21 de Mayo, entre Independencia y Balmaceda, se aceleraron a partir de este lunes.
Personal especializado, camiones y maquinaria de propiedad de la empresa constructora Axis, afinaron los detalles a fin de que la llegada y distribución del concreto de la pavimentación no enfrente problemas de ningún tipo.
Se trata de la pavimentación de la segunda calzada de calle 21 de Mayo, en un sector de intenso tráfico vehicular, tanto de la locomoción colectiva mayor y menor, como de numerosos vehículos particulares.
La primera calzada fue cerrada hace tres semanas y, una vez pavimentada, volvió a abrirse al tránsito y se iniciaron los trabajos en la segunda pista, con las consiguientes e inevitables molestias para los automovilistas.
Los trabajos implican la pavimentación de una superficie de mil metros cuadrados, con calzadas de diez metros de ancho; la instalación de luminarias, la habilitación de una decena de entradas de vehículos y la habilitación de jardines en la franja de tierra que quedará entre la calle pavimentada y las veredas multicolores que ya se construyeron en el sector.
De acuerdo con la planificación entregada hace un tiempo a Diario El Pingüino, los trabajos se han desarrollado velozmente, adelantándose en unos dos meses a los plazos que establecía el contrato y que determinaron que esas obras deberían estar terminadas en el mes de febrero próximo.
Peligro futuro
La pavimentación de calle 21 de Mayo, entre Independencia y Balmaceda, podría enfrentar, en el futuro, una situación bastante complicada.
De acuerdo con los antecedentes recogidos, hubo una serie de conversaciones entre Aguas Magallanes, el Serviu y los ejecutantes de los trabajos, con el fin de determinar el futuro de un colector de aguas servidas que corre por el eje de la calle.
El problema, se explicó, es que ese colector es de rocalit, tiene varias décadas de uso y está expuesto a eventuales roturas y quiebres por el desgaste del material.
El costo de retirarlo e instalar uno nuevo asciende a los 60 millones de pesos, aproximadamente, pero no hubo acuerdo con el Serviu, porque se insistió que los dineros asignados a la obra de pavimentación “tenían que gastarse dentro de este año”.
Al no lograrse un acuerdo entre las partes, se optó por mantener el colector actualmente en uso, pero se hizo presente el riesgo de una rotura, con todo lo que eso implica, en términos de contaminación, si llegaran a fluir aguas servidas en el sector, y la obligatoria rotura de los pavimentos, nuevos como éste y relativamente nuevos, como otros en el sector, para proceder a una reparación urgente o una eventual reposición de esa tubería de rocalit.
De acuerdo con lo señalado por nuestras fuentes, aparte de las molestias que conllevaría suspender el tránsito vehicular al tener que romperse el concreto y repavimentar, se estima en unos 200 millones de pesos lo que costaría realizar esa tarea en el futuro.