Pavimentos asfálticos requieren reparaciones más que urgentes

Un hecho positivo para iniciar esta crónica.
La calle 21 de Mayo, desde Paraguaya hasta Independencia presenta mejor aspecto y es más “amigable” con los conductores de vehículos motorizados.
¿Por qué?
Lisa y llanamente porque en gran parte de los casi 300 metros de pavimento asfáltico que cubre sus calzadas, numerosos hoyos que presentaba hasta hace un tiempo, fueron reparados, están cubiertos de una capa de gravilla con asfalto.
Sin embargo, no todo es asfalto sobre el pavimento porque en la esquina de 21 de Mayo con Boliviana, tres enormes y profundos hoyos ponen en peligro a los conductores y sus su vehículos y a los peatones que se atreven a cruzar esa esquina.
Al parecer, en ese lugar aflora el agua que, tal vez provenga de la filtración de alguna cañería rota o, como afirmó una vecina del sector, “ahí hay una vertiente”.
Pero lo concreto es que en esa esquina, al revés de lo que ocurrió en el resto de 21 de Mayo, el pavimento presenta hoyos que impiden el tránsito normal y, obviamente, afectan a todos quienes deben desplazarse por el sector ya sea porque van a realizar tareas o trámites laborales; porque van a la biblioteca municipal; o a comprar pan o quieren disfrutar de la gastronomía de primer nivel que ofrece un establecimiento que abre sus puertas cada día a escasa distancia de esos hoyos.
Y hay más
No vamos a hablar aquí de la calle Magallanes, entre Ignacio Carrera Pinto y Croacia porque esa es otra crónica.
La esquina de Nogueira con 21 de Mayo se ha transformado en un punto crítico porque tanto la calzada de ida hacia el sur o la que sube en dirección a Chiloé, presentan “costras” de asfalto antiguo que forman hoyos de dimensiones respetables.
Quienes se dirigen al sur deben abrirse a los costados de Nogueira, y los que suben por Errázuriz, por la izquierda, deben extremar sus precauciones y evitar el intenso tránsito de peatones que se desplazan por una calle con numeroso comercio instalado en toda la cuadra.
Los afectados estiman que sería conveniente “raspar las ”costras”  del asfalto antiguo, compactar el terreno (pavimento de años) y utilizar la bacheadora municipal que parece estar guardada en una bodega cercana, donde funciona el Departamento de Operaciones del municipio local.
Sin embargo, habrá que estar atento a las condiciones climáticas porque esa máquina bacheadora necesita que los hoyos estén secos para depositar allí la pasta que los cubrirá  y que consiste en gravilla mezclada con asfalto a una temperatura de setenta grados centígrados para que dé resultados.

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