Peluquerías no creen que sobrevivan una nueva cuarentena

Pasadas
las once de la mañana, Amer Al Hallak termina de atender a un cliente
en su peluquería en la calle Chiloé. En su soledad confiesa que no cree
que venga otro antes de la hora de almuerzo y tampoco cree que lo haga
otra persona antes de terminar su jornada laboral.

La
crisis sanitaria ha afectado mucho a su negocio, ya que siente que la
gente tiene miedo de salir. “Se nota mucho que están todos asustados con
el tema. No he tenido muchos clientes desde que abrí después de la
cuarentena. A todos también les ha tocado muy fuerte el bolsillo y no
pueden darse ese lujo”, explica Amer.

Viendo el nuevo brote de contagios que ha habido en la ciudad, Amer teme que puedan decretar
otra cuarentena. “Si pasa eso no sé qué voy hacer. La primera me dejó
sin plata, muy mal de verdad. Y yo tengo que seguir pagando mis gastos y
sin plata no sé cómo lo voy a hacer. Estoy muy preocupado por eso”,
agrega.

Unas
cuadras más al sur, en la calle Errázuriz la misma situación vive la
Peluquería Olguita. En este local han colocado separadores entre los
clientes y los trabajadores, para lograr un distanciamiento entre ambos.
Actualmente solo están trabajando la mitad de los empleados y solo se
permite tres clientes al mismo tiempo. A pesar de que una vez levantada
la cuarentena, las ventas comenzaron a subir, ya ese fenómeno ha ido
desapareciendo. “Al principio venía mucha gente, pero de a poco ya cada
vez son menos. Además, mucho de lo que hemos ganado lo hemos tenido que
gastar en alcohol gel, jabón, etc. Ha sido un gasto muy grande. Si
tenemos que cerrar otra vez, se nos va a complicar mucho, porque
nosotros dependemos de lo que ganamos de forma diaria y los gastos hay
que seguir pagándolos”, asegura la encargada del local, Victoria
Rodríguez.

Caminando
más cerca del centro, hay un local de este rubro que a pesar de tener
varios clientes siendo atendidos y podría verse como un pequeño
levantamiento de esta crisis, la realidad es muy distinta, dice su
propietario. El Salón de Belleza Antonio ha reducido su personal de
trabajo de 9 a 4 personas y todavía no se recupera del cierre obligado
que tuvo que hacer en abril. “Estamos muy preocupados por lo que está
pasando con el aumento de contagios. La primera nos pegó muy fuerte y
todavía estamos dañados por eso. Solo queda seguir trabajando lo más que
se pueda y tratar de tirar para arriba”, señala su dueño Antonio Ala
rcón.

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