Unos 80 micro y pequeños empresarios de Punta
Arenas y Puerto Natales repletaron la sala de conferencias de la Caja de
Compensación La Araucana, invitados por el Servicio de Cooperación Técnica
(Sercotec) y el Instituto Asiático de Cultura, para participar de una
conferencia del profesor Rodrigo Aballay, acerca de las posibilidades que China
ofrece a la importación de insumos para sus emprendimientos, así como para la
exportación de sus productos.
El director regional de Sercotec, Claudio López,
destacó que la entrega de estos conocimientos y su posterior uso por parte de
los pequeños y micro empresarios regionales, constituye un aporte importante y
una herramienta valiosa para que esas iniciativas crezcan y se desarrollen en
mejor forma.
Además, planteó que, por ejemplo, esta actividad –
la importadora y exportadora-permitirá aplicar la asociatividad creativa, ya
sea en el uso de medios electrónicos e informáticos para los contactos; para
determinar costos; medios de transporte y hasta superar el problema del idioma,
aunque el inglés ha pasado a ser el idioma universal.
Por su parte, Aballay, director del Instituto
Asiático de Cultura, profesor de Historia de la Universidad Católica de
Valparaíso, expresó su emoción por haber llegado por primera vez a Punta Arenas
y destacó la positiva respuesta a la convocatoria a este curso entre los
pequeños y micro empresarios magallánicos.
También dijo que Punta Arenas, por ser la ciudad
más lejana de China, tenía un plus exportador e importador y señaló que la
respuesta a sus planteamientos había sido “buenísima”, al punto que escasas
personas se retiraron (dos o tres, según constató este medio) después del break
coffe.
Ellas se perdieron la segunda parte de la charla
que, en su primera parte estuvo referida a la historia de China y a la
evolución de su economía, desde el ya obsoleto modelo de planificación central,
propio de los países con regímenes comunistas, hasta las experiencias en el
marco capitalista y dio el ejemplo de la caleta de pescadores de Sen-zhen que,
en apenas en un par de décadas se transformó en una urbe moderna “top”,
utilizando capitales de Hong Kong y facilitando terrenos, mano de obra y un
régimen tributario moderno y flexible, al más puro estilo capitalista, pero con
la anuencia de la entonces máxima autoridad china, Deng Zhiao Ping.