Perros ovejeros compiten en destreza

La actividad es
cotidiana, pero cobra ribetes de espectáculo durante las fiestas costumbristas
que se realizan durante el período estival. 
Sólo al Festival de la Esquila de Villa Tehuelches, ubicada a 100
kilómetros al norte de Punta Arenas, llegan más de 10 mil turistas que esperan
la competencia de perros ovejeros.

Levill es el
adiestrador más joven de Tierra del Fuego. 
El año pasado participó por primera vez en una competencia, la de Cerro
Primavera y ganó, corrió la misma suerte en Río Gallegos, Argentina.  En enero y febrero espera cosechar más
triunfos.

“A las
competencias llegan ovejeros de todos lados, con perros súper buenos. El animal
es el que hace la pega, el compañero fiel en el campo, el puestero sin su perro
no es nada, por eso yo los cuido, a mis perros los tengo con todas las vacunas
al día y les doy un trato de amigo”, dice.

Cada año los
vecinos le llevan algún cachorro para que lo adiestre. “Lo hago de paleteada no
más.  Es que me gusta.  Gracias a un crédito de Indap he podido pagar
el trabajo de la esquila para vender con tranquilidad la lana, cuando haya un
buen precio.  Eso me ha ayudado mucho
para poder dedicarme a preparar a Caín”, afirma Levill.

Durante las
competencias, los perros deben mostrar sus destrezas haciendo pasar a un piño
de seis ovejas por un puente con una manga, luego encerrarlas, y nuevamente
sacarlas para trasladarlas a otro corral. 
El jurado califica el tiempo y la limpieza de los movimientos.

Silbidos cortos y
agudos son las únicas instrucciones que reciben los canes para ordenar y
trasladar los piños de ovinos.

Para la médico
veterinario Isabel Mayorga, las vacunas al día de los perros debieran ser
requisitos en las competencias, a lo que suma cuidados de alimentación,
revisión de patas y pastillas antiparasitarias. 
“Una vez que se adiestra a un perro para trabajar de ovejero es una
tarea de toda la vida y se genera un vínculo muy fuerte con su cuidador y eso
se nota en las competencias”, señala.

Lorena Araya,
directora regional de Sernatur, explica que “hoy en día la promoción de
Magallanes como destino experiencial único no sólo es posible por la belleza
del paisaje, sino que por la variada oferta cultural que existe.  El trabajo de los perros ovejeros está
presente en el corazón productivo de la zona, en los emprendimientos de
agroturismo y en las fiestas costumbristas que despiertan el interés de los
visitantes”, explicó.

El director de
Indap, Víctor Vargas, comparte esa opinión y agrega que  “los instrumentos de financiamiento a la
pequeña ganadería están orientados al desarrollo de emprendimientos, muchos de
agroturismo, donde el patrimonio cultural acapara la atención y la esquila o
las competencia de perros ovejeros entusiasman a los visitantes”, indicó. 

Caín, Chubasco,
Corbata, Criollo, Tobi, Amigo, Listo, Cadillo, son nombres habituales entre los
perros ovejeros que habitan en la Patagonia chilena.  Varios tienen aspecto fiero, pero todos son
dóciles, obedientes e imprescindibles en las tareas ganaderas.  Su concentración en las labores de pastoreo
es tal, que acostumbran a comer una vez al día y casi no beben agua cuando
trabajan. Su misión es no separarse nunca de las ovejas.

Los perros poseen
gran resistencia física, pueden recorrer 50 kilómetros al día, y tienen un
instinto innato para el pastoreo.

Contenido relacionado

Envíanos tu denuncia o información AVISOS ECONÓMICOS