Siguen
las reacciones después de que la Cámara de Diputados rechazara la idea
de legislar el proyecto de Reforma Tributaria, considerado el “corazón”
del programa de Gobierno debido a que iba a permitir financiar parte de
las iniciativas que quiere implementar el Presidente Gabriel Boric en
sus cuatro años de mandato.
Esta
derrota del gobierno se suma a la del Plebiscito de Salida y ocurre a
solo horas de cumplir su primer año de mandato y en las últimas horas ha
llevado a que trascienda un inminente cambio de gabinete.
En
Magallanes, la reacciones políticas no se dejaron esperar y es así que
el consejero regional Alejandro Riquelme (Republicano), manifestó que
“esta reforma se rechazó no porque aquí exista una mayoría oficialista
en la Cámara de Diputados, ni la mayoría de Gabriel Boric, no, aquí se
rechazó porque la reforma era mala y lo peor de todo es que aquí no hubo
ningún diálogo con los diputados para poder generarles mejoras a la
reforma. Esta reforma era mala y por eso se rechazó y así lo dijo el
presidente de la Pymes”.
Por
su parte, el expresidente regional del PS, Juan Marcos Henríquez,
señaló que “es difícil comparar o relacionar dos eventos que tiene
procesos y actores distintos. El plebiscito es la expresión de la
soberanía popular mientras que el segundo es producto de la democracia
representativa, en donde los parlamentarios pueden o no hacerse cargo de
las aspiraciones de sus electores. La votación de la reforma es un
desprecio a la democracia y las necesidades urgente de la ciudadanía.
Todos los días escuchamos hablar a parlamentarios de las pensiones, de
los problemas en salud, de la angustias de la pymes, del déficit de
viviendas, pero cuando se requiere una reforma para financiar estos
rubros optan por proteger los intereses de los más privilegiados, de
aquellos que evaden impuestos o mandan sus ganancias a paraísos
fiscales. El interés que nada cambie lo único que hace es mantener las
injusticias y la angustia de miles de compatriotas
que requieren con urgencia el apoyo del Estado. Aquí no se ha derrotado
al gobierno se le ha dado la espalda a la ciudadanía, se han derrotado
las esperanzas y urgencias de los más necesitados”.
Quien
fue crítico de lo ocurrido es el secretario regional de la DC, Juan
Francisco Miranda, quien planteó que incluso tiene culpa el gobierno a
nivel regional: “Esta es una derrota del gobierno y esto nos da cuenta
de la fragilidad parlamentaria que tiene el gobierno en construir
acuerdos y por otra parte, el desorden de sus propios parlamentarios más
afines y no es la primera vez que ocurre. No se entiende cómo no se
hace un trabajo pre legislativo y es como jugando justo al límite y ahí
es donde yo creo que ha faltado habilidad, gestión y ahí también hay que
indicar que es una tarea del gobierno central,
pero también el gobierno tiene brazos en los territorios y el gobierno
en la región no ha tenido reuniones con los parlamentarios. Este fracaso
tiene que ver también con que el gobierno no tiene brazos en los
territorios y así al menos a ver trabajado con los parlamentarios y así
poderlos empatizar”.
Finalmente,
el vocero de Gobierno, Andro Mimica, descartó que sea una derrota del
gobierno y calificó lo ocurrido como un portonazo para los chilenos:
“Quien quiera decir que esta es una derrota política
del gobierno está muy equivocado, esto es un baldazo de agua fría para
el pueblo de Chile y las reformas necesarias y sustanciales que se
estaban exigiendo desde hace mucho tiempo. Esto es un portazo en la cara
a 15 mil jubilados con pensiones de miserias que esperan poder mejorar
un poco más su calidad de vida con la PGU, este es un portazo en la cara
a los chilenos y será la oposición, será la gente que rechazó la
posibilidad de debatir de forma democrática en el parlamento la que tendrá que dar respuesta y nosotros seguiremos trabajando y siempre dialogante”.