Pesquera que vendería terreno para edificio consistorial arriesga quiebra y evalúa querella

Director y socio Humberto Camelio asegura que
compañía enfrenta falta de capital tras comprar planta para trasladarse, luego
de acordar venta de actual locación al municipio.

Core Roberto Sahr asegura que el precio
acordado está fuera de mercado y que ha buscado revocar aprobación.

Era la ubicación estelar. Frente al Estrecho
de Magallanes, a la entrada de la ciudad de Punta Arenas, en  pleno centro y en las cercanías, además, del
Muelle Prat. El edificio consistorial, uno de los sueños de diferentes
administraciones sucesivas de la Municipalidad de Punta Arenas, veía sus
avances más concretos a mediados de 2013, cuando el alcalde Emilio Boccazzi
logró acuerdos con las pesqueras Camelio Comtesa y Namaro para la compra de los
terrenos ubicados en la intersección de Avenida Independencia y Lautaro
Navarro, en plena Costanera del Estrecho.

Humberto Camelio, director y socio de
Comtesa, recuerda que varias veces cuestionó la voluntad del municipio de
realizar ahí la construcción. Trasladar su planta, que procesa 10 mil toneladas
al día de centolla -toda para exportación en conserva- sería caro y engorroso,
pero finalmente hubo acuerdo.

El acuerdo se selló y el empresario invirtió
más de $ 500 millones en la compra e implementación de otra planta en el radio
urbano. El 4 marzo de 2014, el proyecto era aprobado por el Consejo Regional
(CORE) en una de las últimas sesiones antes del cambio de mando de Gobierno y
consejeros. No obstante, en septiembre de ese año, sin que se concretara la
venta del terreno , la comunicación con el municipio se cortó.

Fue entonces cuando Comtesa vio complicada su
caja. A la espera de una respuesta por la millonaria inversión realizada,
Camelio se vio en problemas para pagar a los más de 400 pescadores artesanales
que le proveen de materia prima.

“Yo invertí con plata que no tenía. Hubo un
apretón de manos, hubo una carta de intenciones del alcalde  Boccazzi y, después, pasó el CORE y eso está
congelado”, sostuvo Camelio. 

La empresa, que cada año transaba cerca de
US$ 12 millones anual, bajó en 2014 a US$ 6 millones. Camelio pudo pagar
sueldos, imposiciones e impuestos, pero no sabe si podrá retomar la producción.
Debería haber partido ayer, pero la falta de capital la tiene congelada.

En el actual CORE, en tanto, se han alzado
voces que han cuestionado el proyecto aprobado en la anterior administración.
Una de ellas es la de Roberto Sahr, quien, a días de asumir su cargo, llamó a
los anteriores core a “abstenerse por ética”. Criticó la inversión de más de $
2 mil millones “en demoler un edificio”. Reconoció que ha hecho gestiones para
revocar el acuerdo del CORE anterior, amparado en un dictamen de Contraloría
que describe que se pueden revisar dichos compromisos.

En tanto, otras voces de alerta han surgido
en el Concejo Municipal de Punta Arenas, donde, en agosto pasado, se cuestionó
si existían ofertas más económicas. Terrenos de propiedad de la familia
Nandwani habrían sido ofertados por un monto considerablemente menor.

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