La
Antártica es un continente con una gran actividad biológica. No solo
existe una amplia red de organismos mayores que interactúan entre sí,
sino que también el agua en sus diferentes estados cumple un rol
fundamental en los ecosistemas que se encuentran en el territorio
austral.
Pese
a ello, no existe mayor información sobre la conexión entre los
diferentes estados de este elemento en el polo sur, teniendo en cuenta
la continúa entrada de agua dulce al océano Austral.
La
conectividad e influencia de las masas de agua en el continente blanco
es una interrogante que científicos del Centro de Investigación Dinámica
de Ecosistemas Marinos de Altas Latitudes (Ideal) de la Universidad
Austral de Chile (UACh) intentan dilucidar.
Estudio píonero
La
bioquímica del Centro Ideal, doctora Daniela Soto durante la Expedición
Científica Antártica (ECA 59), recopiló muestras de nieve, hielo,
lagos, arroyos y agua para el estudio, esto en el sector intermareal de
Bahía Fildes.
De
esta manera, busca realizar un análisis genético para identificar la
diversidad de microorganismos que crecen en estos sistemas y cuantificar
la cantidad de nutrientes relevantes para el desarrollo de la vida.
“Este
estudio es bastante pionero en la zona. Significaría una primera
aproximación para poder entender las conexiones biológicas que hay en
Antártica y que son consecuencia del constante deshielo que está
sufriendo el continente. Hay algunos registros sobre flujo de nutrientes
desde campos de nieve a la costa, pero particularmente no tenemos
información de Bahía Fildes”, comentó Soto.
Cambio climático
La investigación alcanza un mayor valor dentro del contexto del cambio climático, establece la bioquímica.
“Nuestra
pregunta es qué va a pasar cuando toda esta masa de agua dulce se
derrita y entre al mar, o qué es lo que arrastrará con este fenómeno.
Son preguntas que están abiertas y estamos abordándolas desde esta
perspectiva”, mencionó la científica.
Respecto
de qué se podría esperar de los resultados de esta inédita
investigación, la Dra. Soto explica los alcances del estudio.
“Debido
a estos cambios tan bruscos en el hábitat, lo más probable es que
ciertos microorganismos se beneficien por sobre otros, tras el aporte de
nutrientes que pueda llegar producto del
derretimiento del hielo y nieve. Sin embargo, los microorganismos que
usualmente se desarrollan en la nieve probablemente desaparezcan tras el
rápido derretimiento de su ambiente”, comentó.
Futuro
Tras la recolección de muestras, se realizará un análisis genético en los laboratorios de la Universidad Austral de Chile.
Para ello se trasladará hasta Valdivia,
donde el proceso estará a cargo del Dr. Iván Gómez, subdirector del
Centro Ideal, académico del Instituto de Ciencias Marinas y
Limnológicas.