Muchos alumnos estudian Matemáticas en un clima disciplinario que no es favorable para el aprendizaje. Así lo considera el último informe del Programa para la Evaluación Internacional de Alumno, PISA, publicado esta semana por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), que evaluó el nivel de los alumnos de 15 años en Lectura, Matemáticas y Ciencias Naturales durante 2022.
En Matemáticas, nuestro país obtuvo 412 puntos, lo que lo sitúa por encima de México, Brasil, Indonesia y Filipinas, pero por debajo de países como Canadá, Suiza, Japón o Corea del Sur.
Pero las cifras se tornan más preocupantes cuando entramos en el plano digital. Según PISA, el 51% de los estudiantes se distrae usando dispositivos digitales, lo que incrementa considerablemente en contraste con 30% que promedia la OCDE. Asimismo, el 42% se distrae con otros estudiantes que utilizan dispositivos digitales, una cifra mayor al 25% que promedia la OCDE.
“Hay que tener especial cuidado con los niños, los cuales están en desarrollo. Ojalá estén el mínimo de tiempo posible, solo para adaptarlos paulatinamente a esta nueva cultura. Se sabe que el uso debe limitarse a los 120 minutos diarios, unas dos horas. A partir de ahí, excederse puede suponer episodios de ansiedad o depresión. Entre las dos horas y las cinco diarias se considera un uso excesivo”, comentó la sicóloga magallánica Rosa Martínez.
En tanto, para el profesor Raúl Alvarado y exseremi de Educación “el tema del uso de la tecnología en el proceso de enseñanza y aprendizaje, hay que ser claro y enfático. Si bien es cierto que la tecnología ayuda mucho, no lo es todo. El profesor siempre tiene que ser el animador principal de la clase, el animador principal de la entrega de los contenidos. La tecnología hay que saber ocuparla y hay momentos y momentos y, por supuesto, lo más importante es el proceso de planificación del proceso de enseñanza en el aprendizaje”.
Alvarado es concluyente al señalar que seguimos estando sobre Argentina, sobre Brasil, sobre Uruguay, pero “eso no indica nada porque esos sistemas educacionales siempre han sido mediocres, con resultados muy bajos. En general en América del Sur la educación es mala, pero nosotros estamos acercándonos a pasos agigantados a ellos, no nos estamos acercando a los países europeos”.