Si hay un punto estratégico en Punta Arenas, donde los visitantes buscan retratar y testimoniar su visita a la capital magallánica, ese es la Plaza de Armas Benjamín Muñoz Gamero, en pleno corazón de la ciudad, junto al monumento a Hernando de Magallanes.
A diario vemos a locales y turistas fotografiando y paseando por uno de los atractivos más reconocidos de la región. Un verdadero símbolo del extremo sur.
Otra vez los grafittis
Sin embargo, y una vez más, ese atractivo y patrimonio de todos los magallánicos, ha vuelto a verse afectado por el actuar de quienes seguramente poco les importa el cuidado del bien público.
Bancos, locales de venta de artesanía, y hasta la base del propio monumento han sido víctimas de múltiples rayados y grafittis, de quienes creen que “lo que es de todos, no es de nadie”.
Al parecer, y a pesar de la ordenanza que sanciona claramente los “graffitis, rayados, pinturas y otros daños semejantes en muros, paredes, fachadas exteriores, postes de alumbrado público, calles, caminos, elementos mobiliarios ubicados en bienes nacionales de uso público, fiscales, municipales o de propiedad privada en la comuna de Punta Arenas”, no siempre la ley se cumple, porque en definitiva, no todos son responsables con lo que es de todos.