La
Población Aves Australes está ubicada en el sector norponiente de Puna
Arenas, dentro de un perímetro que conforman las calles Prolongación
Condell, por el norte; la Avenida Circunvalación, por el poniente; por
calle Rómulo Correa, al sur, y por el cauce del estero D’Agostini,
situado en el costado que la une a la Avenida Frei Montalva.
“Somos
unas ocho mil personas, las que vivimos aquí, en este sector, en unas
dos mil viviendas sociales y viviendas mejoradas que, yo por lo menos,
desde el año 1996, hemos ido mejorando y haciendo un barrio hermoso,
pero con algunas dificultades”, explicó María Enérica Ovando Ovando,
dirigenta vecinal del sector.
“Tenemos
problemas con la basura que algunos irresponsables tiran en cualquier
lado, sin importarle lo que pase con los otros vecinos. También se han
quemado vehículos que eran chatarra y estaban abandonados en algunos
pasajes. Y si de chatarra se trata, hay varios lugares donde simplemente
se ha lanzado a la calle vehículos en desuso”, agregó la dirigenta
social.
Y
el “paisaje poblacional” le otorga la razón: en un costado de la
población, más allá de las calles Los Ñandúes con Los Petreles, por
nombrar sólo uno de los lugares aludidos, es posible apreciar que la
basura y los desperdicios de todo tipo no adornan, precisamente, el
sector.
Otros
vecinos del mismo sitio, ribereño del estero, reconocen que personal y
maquinaria municipal realizó un trabajo de ornato y limpieza que “duró
bien poco, porque de la noche a la mañana, y sin que se sepa quiénes
fueron volvió a aparecer basura, chatarra y desperdicios”, parte de los
cuales fueron a dar al barranco que lleva al estero.
Garita y baños
“Creemos
que los conductores de taxis colectivos que llegan hasta la población
pudieran disponer de una garita adecuada, con baño y así esos
trabajadores no tendrían que orinar, y en ocasiones, algo más, en sitios
cercanos a las casas, dejando olores, orina y excrementos muy
desagradables”, señalaron algunos de los vecinos de ese sector.
Destacaron la labor que, hasta hace un tiempo,
desarrollaron los miembros de una congregación evangélica, cuyo templo
de oración está en el sector, pero “lamentablemente han dejado de
hacerlo, aunque confiamos en que vuelvan a hacerlo por el bien de todos,
como ellos decían”.
De
paso, indicaron que algunos de los vehículos que permanecen tirados en
la vía pública que da al estero, habrían pertenecido a un maestro
mecánico, fallecido hace ya un par de años y cuyos familiares
procedieron a desocupar las instalaciones del recinto de esta singular
manera.
María Ovando, al tanto de estas situaciones, criticó las acciones de
vecinos y de personas irresponsables que han cometido acciones que, en
definitiva, afectan a otros vecinos: “algunos vienen de otros sectores,
pero otros son vecinos de nuestra propia población que no actúan bien y
eso no es bueno para nadie”, indicó.
Por su parte, los residentes en las inmediaciones de Los Ñandúes
con Los Petreles, pidieron que la junta de vecinos recorra el sector
ribereño y que, en lo posible, junto con ellos, den forma y luchen por
un proyecto que permita superar el problema que los afecta y que,
además, les provoca temor ya que, según dijeron, refiriéndose a los
presuntos irresponsables, “si salimos a increparlos o a identificarlos,
es probable que pudieran agredirnos y por eso preferimos que no nos tome
fotos, pero usted, estimado periodista, sabe quiénes somos y donde
vivimos y esperamos que, con la junta de vecinos y el apoyo de las
autoridades, salgamos adelante y superemos estos problemas”, señalaron
A.H., M. I. A. y L.G.B.