Problemas surtidos al final de prolongación de Carrera Pinto

Hasta hace un tiempo no muy lejano, la prolongación de la calle Carrera Pinto era parte del sector casi rural de Punta Arenas.
Había parcelas  agrícolas, en las que pastaban vacunos, equinos y algunas ovejas y en las se sembraban papas, zanahorias y otras hortalizas.
También, y antes de llegar a la planta captadora de agua potable, en aquellos años aún en manos del Estado chileno, se levantaban las modestas viviendas de los pirquineros que buscaban oro en medio del cauce del Río de Las Minas, removiendo el material que contenía el preciado metal.
Algunos personeros, en algún momento, los responsabilizaron de que esos trabajos en pos de las esquivas pepitas de oro, alteraron el curso del río y desviaron el cauce natural y favorecieron el primer aluvión que afectó la parte baja de la ciudad a comienzos de los años noventa y más de alguna incidencia pudieron haber tenido en el que también inundó la ciudad con material rocoso, barroso y hasta con troncos de árboles y toda clase de material que arrastraron las aguas del río.
Pero ahora, el progreso urbano siguió su avance y el pavimento de la calle Carrera Pinto llegó hasta la calle Bahía Decepción, pero de allí, hacia arriba, las cosas no andan bien.
El problema radica en que, dentro de los planes de viviendas puesto en práctica, se determinó la construcción del grupo residencial denominado San Ignacio, con decenas de departamentos, que se levanta al norte de la Población Loteo del Mar y para acceder a ese conglomerado hay que “subir” por una calle Carrera Pinto que carece de pavimento y está, con las lluvias y el tránsito de vehículos pesados, transformada, literalmente, en una arteria “bombardeada”.
Por si no bastara con ese problema, las luminarias son escasas y varias de ellas no funcionan como debieran, generando problemas de iluminación en un trecho de la calle estimado en más de 300 metros, con las consecuencias fáciles de prever.
Y como los problemas no siempre vienen de a uno, personas irresponsables, aprovechando la oscuridad y el escaso tráfico vehicular nocturno, se han dedicado a lanzar basuras y desperdicios de todo tipo en la berma de la calle, generando focos infecciosos y de malos olores porque en medio de ellos es posible apreciar los restos de productos del mar en descomposición.
Los vecinos esperan que estas situaciones sean superadas por las autoridades pertinentes y lo que falta de pavimento sea construido dentro del plazo más breve posible; que se reparen las luminarias; que se desarrolle un operativo de limpieza y que se instale una batea en el sector y que los responsables del lanzamiento de basuras y desperdicios sean identificados y sancionados como corresponde.
En el pedir, no hay engaño…

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