Este invierno se ha caracterizado por la poca lluvia que ha caído.
Aunque ha sido uno de los más fríos de los últimos años, ya que en agosto el promedio de temperatura fue de 2,3 grados celsius, cuando el promedio normal era de 2,8. También en julio el promedio fue 0,3 cuando se esperaba que este llegara a los 1,8 grados. Y en junio el promedio de este año fue de 2,1 cuando se proyectaba que sería de 2,2 grados celsius.
A pesar de esto, esta estación ha estado bastante seca debido a la falta de lluvias. En comparación al año pasado, la ciudad presenta un déficit de 60 milímetros de precipitaciones.
En junio por ejemplo, se registraron 37,5 milímetros, aunque se esperaban que fueran cerca 45. Algo peor pasó en julio. A pesar que se esperaban que cayeran una cantidad parecida que en junio, solo se registraron 25,2 milímetros de agua. Y en agosto la situación empeoró. Si se esperaban que hubieran 51.9 milímetros de agua, solo se llegó a los 22.4.
Para el climatólogo del Instituto de la Patagonia, Nicolás Butorovic, la situación no se ve tan compleja a pesar de estos datos. “Todavía tenemos el resto del año para igualar los milímetros que nos faltan. A pesar de que octubre es uno de los meses más secos, ha pasado que en diciembre se registren grandes cantidades de lluvias, como pasó en 2012 cuando cayeron 102 milímetros. Así podríamos llegar a los 371 como promedio anual”, afirmó Butorovic.