Puntarenense renovó cédula de identidad al celebrar ayer sus 100 años de vida

Era el mediodía de ayer y mientras un tibio sol caía por la ventana,
Guía Soto Muñoz estampó sus pulgares en la sofisticada pantalla que, en ese
instante, invadía su domicilio.

La mujer que hace 50 años llegó a Punta Arenas, renovó así su cédula
de identidad, solemnizando de este modo, su cumpleaños número 100, el cual
celebró junto a familiares, amigo y autoridades regionales.

“Es emocionante y doy gracias a Dios por haber recibido todo esto, ha
sido un día de mucha felicidad”, afirmó.

La renovación de la cédula de identidad a domicilio es parte de un
nuevo servicio que ofrece el Registro Civil, en aquellos casos que lo
justifiquen y está a disposición de personas de edad avanzada o postradas en
sus domicilios.

El seremi de Justicia, Pablo Bussenius, destacó que esto demuestra el
esfuerzo del Gobierno por impulsar una sociedad más inclusiva, al tiempo que el
director regional del Registro Civil, Dionisio Seissus, expresó que este
trámite puede ser solicitado vía web, en la página del servicio, o bien en
forma presencial en las oficinas del servicio, a través de familiares o amigos.
“Su costo es el mismo que tiene la renovación de cualquier cédula de
identidad”, expresó.

La clave

Al ser consultada sobre cuál es el mensaje que le daría a las personas
más jóvenes, Guía Soto expresó: “El trabajo no le hace mal a nadie. A lo largo
de mi vida, he tenido que hacer tanto trabajos de hombre como de mujer. Empuñé
el arado, anduve en botes a remo y salí muchas veces a mariscar, a las playas
de Chiloé”.

De este modo, recordó sus años de juventud en Chiloé, donde vivió junto
a su esposo hasta los 50 años, desarrollando actividades agrícolas. Lo que más
recuerdan ella y sus hijos de aquellos años, “eran los caldillos que yo hacía
ahí mismo en la playa, con los mariscos que habíamos sacado”. Sus hijos
destacan, además, sus cazuelas, milcaos, prietas y la chuchoca de papa rallada
con papas cocidas.

Hace medio siglo, sin embargo, Guía Soto enviudó y se trasladó a Punta
Arenas, a la casa de uno de sus hijos que, al igual que su padre, era marino
mercante.

-¿Y cuál es el secreto para
llegar así a los 100 años?

– “Ser feliz, ver las cosas con optimismo y nunca dejarse estar. Por
eso le digo, el trabajo no le hace mal a nadie”.

Prueba de esa vitalidad es la foto que acompaña estas líneas, donde se
la ve preparando las masas para los pasteles con que celebrarían su nuevo
cumpleaños. “Se quedó con nosotros hasta la una de la noche, preparando masas y
ayudando en todo lo que podía”. Aunque ya no cocina, sus familiares cuentan que
se sienta y coopera pelando papas o preparando las masas.

A sus 100 años, Guía Soto ha dado origen a una familia especialmente
numerosa, con cinco hijos, 15 nietos, 28 bisnietos y 11 tataranietos.

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