Un
fatídico suceso enlutó la tarde de ayer a los residentes del barrio San
Miguel minutos antes de las 15 horas, cuando vecinos alertaron la
presencia de gran cantidad de humo que emanaba desde una vivienda
localizada en calle Bellavista N°38, entre las calles Zenteno y Arturo
Prat, situación que generó preocupación debido a que en ese lugar
habitaba un conocido adulto mayor del sector, quien sufría además una
discapacidad visual.
Rápidamente,
y antes de que el personal de Bomberos concurriera al lugar, conocidos
del residente que se percataron de la situación intentaron por sus
propios medios ingresar al inmueble para verificar si es que éste se
encontraba al interior, constatando que tanto la parte posterior de la
casa como el entretecho eran devastados por el incendio.
Minutos
de incertidumbre y desesperación se vivieron hasta la llegada de medio
centenar de voluntarios de tres compañías, quienes raudamente se
desplegaron por las inmediaciones de la propiedad para combatir el
fuego, e intentar rescatar con vida al único morador. Tristemente,
cuando la situación estuvo bajo el control de los bomberos, el segundo
comandante de la institución, Carlos Hidalgo comunicó lo que nadie
quería que ocurriera.
“Lamentablemente,
a raíz de este incendio, tenemos que comunicar el fallecimiento de una
persona de sexo masculino cuya edad se desconoce y de acuerdo a la
información que manejamos, la persona aparentemente vivía sola”,
precisó.
En la
ardua labor de extinción del siniestro, desafortunadamente tres
voluntarios resultaron con diversas lesiones, uno de ellos con
quemaduras en las manos, otro que se golpeó el hombro derecho y el
último con quemaduras en las vías aéreas. Todos ellos fueron asistidos
en primera instancia por el personal médico del Cuerpo de Bomberos, para
luego ser trasladados a bordo de una ambulancia del Sistema de Atención
Médica de Urgencia (SAMU) hasta el Hospital Clínico de Magallanes.
El
cuerpo de la víctima identificada como Humberto López Vivar, de 81
años, fue hallado en una habitación que colinda con el patio trasero de
la vivienda. Aparentemente se baraja la hipótesis de que la causa de su
fallecimiento se habría debido a una intoxicación. Aún se desconocen las
causas y el origen del siniestro, por lo que peritos de la institución
bomberil se constituyeron en el sitio del suceso tras la emergencia para
determinar el lugar exacto donde se inició el fuego, al igual que
funcionarios especializados del Laboratorio de Criminalística de
Carabineros (Labocar), para recabar indicios que apunten a esclarecer
los hechos.
También
el alcalde Claudio Radonich se apersonó en el lugar para brindarle
apoyo a la familia, asegurando que “se van a dar todas las facilidades
para que puedan acceder al cementerio municipal”.
“Él era muy conocido y muy querido acá”
Con
aflicción y atónitos ante la gravedad de lo que había ocurrido, un
grupo de cincuenta personas, entre vecinos de muchos años, familiares y
conocidos, se situó frente al domicilio de don Humberto. Contemplaban
los restos del hogar que albergó al antiguo y conocido mueblista, que
durante gran parte de su vida recibió las enseñanzas de su padre, un
carpintero que vivió en el mismo inmueble, para dedicarse al oficio que
desempeñó.
Don
Guillermo, quien se identificó como un amigo de la víctima, se mostró
bastante dolido con esta terrible pérdida, relatando a Pingüino
Multimedia algunas vivencias que mantuvo con la persona fallecida.
“Él era muy conocido y muy querido acá. Siempre saludaba a
los vecinos y yo lo venía a ver de vez en cuando. Lamentablemente
empezó a perder la vista y ya no pudo seguir trabajando, porque él tenía
un taller atrás de su casa y siempre se dedicó a hacer muebles, era muy
activo. Su papá que era carpintero también falleció, y desde esa fecha
que vivía solo. Me parece que le habían ofrecido irse a otra parte, pero
él quería estar en su casa”, comentó.
El
adulto mayor era magallánico y soltero, nunca tuvo hijos -según comentó
el amigo-, pero sí tenía una hermana y una sobrina, quienes viven en la
casa de en frente, y todos los días lo invitaban a almorzar. Ayer no
fue la excepción,
puesto que minutos antes de que se desencadenara la tragedia, el tío
había confirmado su presencia al tradicional almuerzo, pero éste nunca
llegó.
“Él venía a almorzar acá casi todos los días y según tengo entendido,
su sobrina lo llamó poquito antes del incendio, le dijo que fuera a
comer, y después no se supo más de él”, puntualizo el amigo.