“Quienes nos gobiernan hoy celebraban con vehemencia a quienes quemaron el Metro, a quienes destruyeron, a quienes saquearon”

La
abogada y asesora política Cristina Villagómez, quien trabajó en la
Convención Constituyente como asesora de personeros de oposición,
realizó -en el programa radial de Pingüino Multimedia “Las Cosas por su
Nombre”- un duro análisis de lo ocurrido en el país en los últimos
cuatro años.

Villagómez está esperanzada que Chile recupere su historia de cómo era antes del estallido social y logré su estabilidad.

Usted llegó de Ecuador solo semanas antes del estallido social. ¿Qué ha vivenciado en este país?

“Desde
mi forma de ver las cosas y desde cualquier índice, Chile ya era un
país ejemplar, desde afuera era como el hermano mayor, el hermano que
hacia todo perfecto y en los últimos años después del estallido social
eso se ha puesto en cuestionamiento, como que veo que han empezado a
cuestionar si ese era el camino correcto, o tuvieron una crisis de
mediana edad y pusieron a cuestionar si tenían que seguir intentando
ser Noruega o empezar a intentar ser Bolivia o Ecuador, afortunadamente
veo que están despertando de ese muy mal momento que provocó el
estallido social”.

¿Qué nos pasó como chilenos? ¿Por qué tuvimos que llegar a la violencia del estallido social?

“Yo
veo que dentro de las cosas que pasaron acá y tal vez una de las más
llamativas, es que hay un sector que comenzó a exacerbar el odio hacia
Chile, hacia lo que ustedes son, hacia lo que ustedes tienen y lo que
han logrado como país desde hace varios años; por ejemplo, cuando Boric y
quienes gobiernan eran parte del movimiento de ‘los pingüinos’, ellos
decían que Chile era el peor lugar del mundo, acá todo era injusto, acá
todo era malo, cuando ustedes podían mejorar todo, pero una cosa muy
distinta es decir que hemos llegado súper lejos, vamos avanzando bien,
tenemos que corregir para seguir avanzando y pasar al siguiente nivel y
eso es una cosa, pero desde hace 10 años a ustedes le han estado
diciendo que Chile es lo peor y yo siento que una izquierda muy
radicalizada ha atacado mucho el sentimiento nacional del país y cuando
llegó la crisis que produjo el estallido social recuerdo una serie de
manifestaciones y la bandera que izaban era una bandera mas ideológica,
pero acá el problema era Chile, el problema era que el país es malo, que
todo estaba malo, como si no hubieran hecho nada bien y no era así y
por eso se permitió que se quemara la mitad del país”.

¿La migración hará influido?

“Créeme
que los migrantes que hemos venido en buena vamos a ser los primeros
que le vamos a decir que cierren las fronteras ya, hasta que no puedan
controlar lo que está pasando adentro cierren las fronteras y después
comiencen a expulsar, porque en verdad que habido un descontrol, un
descalabro en la cantidad de migrantes que han entrado y ojo este es un
problema que ha tenido toda América Latina, no es un problema de Chile,
es un tema que ha aquejado a toda América Latina y no tiene que ver
con Piñera, no es Cúcuta, aquí el problema se llama Nicolás Maduro y un
régimen comunista que ha producido 6 millones de refugiados en todo el
mundo”.

¿Ustedes (los ecuatorianos) este fenómeno lo vivieron quizás una década antes por la cercanía con Venezuela?

“Sí,
lo vivimos mucho antes que ustedes, las cosas que estaban pasando acá,
que no es solamente producto de la emigración venezolana, nosotros
también tenemos fronteras con Colombia y cuando se empieza a llamar al
acuerdo por la paz con las FARC en Colombia muchos disidentes de las
FARC y que no querían que se firmara ese acuerdo se vinieron para
Ecuador y fue una época muy tortuosa para el país y recuerdo qu
e
se secuestró a tres periodistas y se les degolló en la frontera, se
hacían explotar bombas frente a cuarteles policiales y militares y algo
horrible. Nosotros ya llevamos viviendo esto hace mucho tiempo en
Ecuador y nuestro país era muy tranquilo, muy seguro y nosotros no
teníamos los problemas que tenía Colombia, pero sí teníamos alguna
filtración de guerrillas, pero nunca tan importante como en esta última
época y lo que ustedes están viviendo acá nosotros
ya la pasamos hace muchísimo tiempo”.

¿Qué la trajo a Chile el año 2019?

“Yo
me fui de Ecuador cuando tenía 22 años, llegué a vivir a España,
después de España me fui a vivir a Estados Unidos y luego volví a
Ecuador y todo esto por estudios y trabajo y en España conocí a un
chileno y por eso vine a Chile y es una razón muy distinta a las de
otras personas”.

¿Tras el estallido social se normalizó la delincuencia en Chile?

“Yo
llegué a Chile dos semanas antes del estallido y llegué a un país muy
distinto a lo que terminó pasando dentro del estallido. La delincuencia
se va normalizando por un tema de supervivencia. No podemos normalizar
este tipo de situaciones, eso no es correcto, yo espero de todo corazón
que Chile pueda dejar las ideologías a un lado y entender que esto es un
problema mucho más importante que cualquier ideología, mucho más
importante que cualquier otra cosa y que todos debemos ponerle atención,
va a ser difícil porque quienes nos gobiernan hoy celebraban con
vehemencia a quienes quemaron el Metro, a quienes destruyeron, a quienes
saquearon, a quienes rompieron, a quienes quemaban iglesias y me
parecía doloroso a mí eso, realmente fue así y después del estallido lo
único que se hizo costumbre fue lo que estamos viviendo hoy día, un
caos”.

Usted fue asesora en la Convención Constituyente. ¿Cómo fue la experiencia?

“Fue
horrible, fue un maltrato sicológico. Primero fue horrible a nivel
intelectual, porque al leer artículos propuestos por el Frente Amplio
que eran absolutamente y obscenamente ridículos, por ejemplo recuerdo
que trataron de poner el Derecho a denuncia la Corrupción, denunciar la
corrupción no es un derecho, no es algo opcional, no es algo que yo
puedo o no ejercer, es algo obligatorio, yo tengo la obligación, el
deber de denunciar la corrupción, no puede ser que es algo que yo puedo o
no hacer. Que a mí me vengan a decir que yo soy derechista,
pinochetista, se me hacía absolutamente ridículo, yo ni siquiera soy
chilena, entonces, era tratar con gente que parecía un ladrillo y
entonces era muy complicado y debo decir que Magallanes estuvo
representado por una de las personas más increíble que yo he conocido en
mi vida, que es Rodrigo Álvarez, que sujeto más espectacular, ustedes
tuvieron un constituyente que es un señor, un caballero”.

Pero la voz de Rodrigo Álvarez no se escuchó en la Convención…

“No,
para nada, lastimosamente, si hubiesen escuchado a Rodrigo y si
hubiesen hecho caso a Rodrigo, la cosa hubiera sido muy distinta y
hubiera sido muy bueno, porque Rodrigo es una persona que me hubiera
encantado verlo en el nuevo proceso y lastimosamente está inhabilitado”.

Tras la derrota del Apruebo, ¿se debió plebiscitar la continuidad de este proceso constitucional?

“A
mí me hubiera gustado que sí, creo que hubiera sido un motivo de
reconciliación nacional. Entiendo por qué no se hizo, entiendo que había
mucha premura por parte de diferentes sectores políticos por diferentes
razones que son entendibles aunque muchas veces uno no las comparte,
pero las entiendo. Es difícil tomar ese tipo de decisiones, pero yo
hubiera esperado que hubiera un plebiscito de entrada y ya que no se
hizo, el plebiscito de salida va, ya tenemos fecha, pero honestamente
después de la victoria del Rechazo la gente seguía exigiendo tener una
nueva Constitución. El tema de la Constitución no le va a solucionar
nada, si esa fuera la solución para las cosas todos los países lo
harían”.

¿Es necesaria dado el momento actual que vive el país para lograr cierto tipo de entendimiento?

“Eso
lo deciden ustedes, si eso los satisface, si eso es lo que necesitan
está bien, pero sépanlo desde ya, las constituciones no te aumentan las
pensiones, las constituciones no te aumentan el salario mínimo, no te
dan una casa gratis, no es así y las constituciones tampoco son una
solución mágica para los problemas de acuerdos que tienen en este minuto
que tienen en el país, de la crisis política que tienen en el país,
tampoco son una solución necesariamente. Lo que yo estoy viendo dentro
del nuevo proceso, porque estoy poniendo extra

atención, es que Apruebo Dignidad y el Socialismo Democrático siguen
intentando poner las mismas cosas que se rechazaron en la Constitución
de la antigua Convención en el nuevo proyecto. Al principio estaba todo
bien con los expertos y se estaban llevando bien, estaban votando de
forma unánime y habían aprobado una cantidad importante de artículos
que estaban bien, uno siempre le puede meter una recomendación siempre,
pero después en el proceso de indicaciones, en el proceso para crear
enmiendas y ponerse a votar, los expertos de Apruebo Dignidad y del
Socialismo Democrático que es lo que más me decepcionan, están volviendo
a meter esos asuntos rechazados como por ejemplo eliminar el derecho
preferente de los padres de educar a sus hijos, eso es un derecho
humano, está en el pacto de San José, en la declaración universal de
derechos humanos, es un derecho humano que está en instrumentos
internacionales y no lo pueden eliminar aunque la izquierda esté
encaprichada con eliminarlo no lo puede eliminar, estarían violando
el órgano internacional”.

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