Durante la tarde de ayer, el seremi de Bienes Nacionales, Sergio Reyes Tapia, en conjunto con el delegado presidencial (s) y el secretario técnico del Consejo de Monumentos Nacionales visitaron el “Palacio de la Sonrisa”, esto con el motivo de ver los trabajos que ha realizado Bienes Nacionales respecto a la mantención del lugar.
Dichas labores consisten en la recuperación del espacio, el cual inició con el diagnóstico y diseño para la protección de la casa. Con un costo cerca de 20 millones de pesos, el diagnóstico final se entregará en marzo, pudiendo así empezar con los trabajos para evitar mayores deterioros mientras se define la naturaleza que tomará la Casa de los Derechos Humanos.
“Lo que tenemos que hacer desde el punto de vista técnico es evitar mayores deterioros. Hemos trabajado en el desarrollo de obras de consolidación estructural, y el diagnóstico que acaba de mencionar el seremi de Bienes Nacionales apunta a aquello”, indicó el secretario Erwin Brevis.
El gran paso que viene tras dicha intervención es ver cuál va a ser el uso del lugar, el cual podrá terminar como sitio de memoria, museo o ruinas. “Serán las agrupaciones de derechos humanos quienes lo definan. Ellas son las encargadas de decidir su uso y su administración. Vamos a conversar con ellas sobre este modelo de gestión, en este plan de trabajo, donde finalmente lo que se tome de acuerdo es lo que va a concretarse finalmente”, comentó Sergio Reyes.
Dicha decisión deberá ser tomada a más tardar fin de año, pues “con Bienes Nacionales y Cultura queremos dejar de alguna forma amarrado los recursos que van a ser muy grandes para la recuperación de Colón 636”.
Respecto del proyecto, el delegado presidencial (s), Andro Mimica comentó: “Nuestro compromiso, más allá de los 50 años, es irrestricto hacia la conmemoración y la defensa de la democracia. Una de las partes de la defensa de la democracia es precisamente aquello, el poder tener y levantar siempre los recuerdos para que este nunca más que conversamos se haga carne”.
La historia
Creado por el arquitecto francés Antonio Beaulier en 1936, la construcción pasaría a ser uno de los edificios históricos de Punta Arenas debido a su importancia en varios hitos de la ciudad.
Tras ser la morada del arquitecto, la construcción ejerció como sede de la Cruz Roja en 1950, mientras que una década después se utilizó como Casino de Tripulaciones y Hospital Naval Provisorio. Sin embargo, no fue hasta 1973 donde el patrimonio quedó marcado para la posteridad, esto al ser sede del Servicio de Inteligencia Militar.
Después del 80 el inmueble de Calle Colón Nº 636 quedaría a la deriva hasta 2016, donde fue declarado Monumento Nacional. Lamentablemente, en 2020 el “Palacio de la Sonrisa” sufrió un incendio, el cual dejó con graves daños la planta alta que la mantiene alejada del ojo público.