Esta
situación se realiza cada año, entendiendo que se prioriza la seguridad
de los visitantes debido al estado de los caminos, sumado al cambio de
las condiciones climáticas en la zona.
En
este período en que se cierra el acceso al público, el personal
guardaparques a cargo de las unidades se aboca a las labores de
vigilancia del entorno, así como también a la mantención y preparación
de la infraestructura para la siguiente temporada, que se inicia entre
los meses de septiembre y octubre.