Fue un momento especialmente emotivo, en que la comunidad pudo disfrutar a fondo de una muestra científica de primer nivel internacional.
El Instituto Antártico de Chile, INACh, presentó este viernes a la comunidad los restos fósiles de un ictiosaurio, vale decir, un réptil marino que habitó los mares de la Patagonia, en un período que data entre 139 y 152 millones de años atrás.
Descubrimiento
La historia se inicia en 2006. Judith Pardo, egresada de Biología de la Universidad de Magallanes, mostró al doctor Wolfgang Stinnesbeck, paleontólogo alemán de la Universidad de Heidelberg, los resultados de su tesis de pregrado con ictiosaurios identificados en forma preliminar en el glaciar Tyndall, Parque Nacional Torres del Paine. Stinnesbeck, quien era colaborador del doctor Marcelo Leppe, jefe del equipo científico del INACh, inmediatamente dio cuenta de la importancia del hallazgo. Poco después, también se descubrió la importancia de recuperar los restos fósiles cuanto antes, pues se hallaban alojados en una zona cubierta de hielo, expuesta a los efectos de la naturaleza.
Pronto, una serie de expediciones que se extendieron por cuatro años, lograron extraer los restos del dinosaurio. “La roca negra absorbe mucha radiación solar, además que se dilata y en las noches las temperaturas caen bajo cero lo que hace que la roca se fragmente”, explicó el doctor Marcelo Leppe, jefe del Departamento Científico del instituto.
Tras su extracción, los restos fueron enviados a Alemania, donde revelaron gran cantidad de información acerca de esta especie, así como de las condiciones imperantes en el parque Torres del Paine, hace 140 millones de años.
Ictiosaurio
La doctora Judith Prado explicó respecto del misterioso dinosaurio: “Su cráneo era de reptil, pero tenía pulmones y la reproducción era dentro de un tejido orgánico similar a la placenta y daban a luz a crías vivas dentro del agua”. Su tamaño, en algunos casos, llegaba hasta los 15 metros.
Estos animales desaparecieron de los mares del mundo hace 90 millones de años.
Los especímenes identificados en Torres del Paine corresponden a ictiosaurios del tipo oftalmosáurido. Estos aparecen a fines del periodo Jurásico hasta el Cretácico temprano. Se caracterizan por poseer un diámetro ocular grande, cuerpos abultados y una expansión digital anteroposterior en las aletas, entre otras características.
Se cree que un derrumbe submarino pudo sorprender a estos animales en las profundidades y causado su muerte y preservación hasta ahora.