Se trata de un equipo perteneciente al Instituto Chileno Antártico (INACh), que opera frente a la isla Doumer, en el marco de su campaña de terreno en la base Yelcho, ubicada en esa la isla.
El proyecto se denomina “Evaluando la utilidad de esponjas antárticas para el estudio del cambio global: Respuestas a nivel individual y de comunidad”. A cargo de él, está el biólogo marino César Cárdenas.
En el verano de 2016, él y su equipo observaron la distribución de las esponjas antárticas en el fondo marino cercano a la Isla Doumer. En cada uno de los sitios se dejó un sensor que mide la temperatura y luminosidad.
“En el verano de 2017 remuestreamos estos sectores y recuperamos los sensores que estuvieron bajo el agua por 12 meses a 10 y 20 metros y encontramos aumentos significativos de la temperatura del agua a corto plazo, registrándose temperaturas de verano que llegaron a 3 ºC, siendo que estas temperaturas se encuentran pronosticadas aproximadamente para el año 2100 por el Panel Intergubernamental de Cambio Climático (IPCC)”, dijo Cárdenas.
Los datos indican importantes variaciones a corto plazo durante la temporada.