Rotura de soleras favorece socavamiento de la calzada

La falta de soleras en un trecho de varios metros en la calzada norte de la Avenida Salvador Allende, a la altura de calle Rancagua, ha dañado severamente el terreno sobre el cual se pavimentó.
Las aguas que bajan por la avenida han ido socavando el terreno sobre el que está la calzada, ya que las soleras que debían canalizarla fueron retiradas porque perdieron base de sustentación por efectos del agua de la lluvia que proviene de la calle Rancagua y de la misma avenida.
Las aguas no sólo han generado ese problema, sino que además amenazan las viviendas del sector, habitadas, en su mayoría, por adultos mayores, incluso algunos de ellos con problemas de motricidad.
Sin embargo, el problema mayor radica en que la calzada de la avenida pudiera desplomarse con el paso de los numerosos vehículos que se desplazan por esa vía, en dirección al Barrio 18 de Septiembre y sectores aledaños, como la misma población Calisto, Nueva Independencia, 21 de Mayo, El Pingüino, Carlos Ibáñez e, incluso, la población Juan Pablo Segundo.
Los vecinos también temen que, en caso de un eventual accidente de tránsito, sus residencias pudieran ser dañadas por el impacto de alguno de los vehículos, dado que la vía está a mayor altura que las viviendas del costado norte de la avenida.
Existe sorpresa y molestia, además, porque las reparaciones parciales que se han realizado para impedir que las aguas pudieran seguir socavando el terreno sobre el cual corre la calzada de la Avenida Salvador Allende se hayan utilizado sacos de arena y una que otra solera.
Tampoco, aparte del color blanco de los sacos, no existe señalización que advierta a los automovilistas del peligro de la aparición de una eventual rotura del pavimento con la debida antelación.

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