El presidente de la CPC Magallanes, Salvador Harambour, afirmó ayer que “no se puede pretender tener todo resuelto antes de poner en marcha la industria del hidrógeno”, porque eso está haciendo perder competitividad a la región a nivel internacional.
No obstante, valoró la disposición del delegado regional presidencial, José Ruiz, a buscar soluciones. Sin embargo, mostró su preocupación por el estado en que se encuentra la economía regional, donde uno de sus principales síntomas es la permisología que afecta, incluso, a una industria como el hidrógeno verde.
“Hay un discurso a favor del hidrógeno, por ejemplo, pero en la práctica se ven pocas señales que esto pueda avanzar con la velocidad requerida. En el tema salmonero, siguen complicados por la falta de otorgamiento de concesiones con pocas posibilidades de crecer
-¿Ve acciones por parte del Gobierno?
“Veo en el delegado y el gabinete procrecimiento, con una voluntad de avanzar y me parece que es muy bueno. Se ve que tienen un compromiso real para avanzar y echar a andar la industria”.
-¿Nos podría contar un poco más de ese gabinete procrecimiento?
“Está conformado por los seremis de Economía y Hacienda. Hemos estado trabajando con ellos y mañana (hoy) tenemos una actividad en conjunto con la Sofofa. Esas son buenas señales, pero no bastan las señales, hay que echar a andar esta región”.
-¿Y cómo ve a la región?
“La región en sí tiene un tremendo potencial, pero ese potencial no se ha podido concretar, porque se entra en una maraña de regulaciones, permisos, consultas que impiden avanzar con la velocidad que se podría, estamos perdiendo mucho tiempo y oportunidades, eso preocupa, genera incertidumbre, reticencia a invertir y eso se refleja en menos trabajo, menos bienestar, es lo que estamos viviendo. Las ventas del comercio caen porque la gente se cuida, o porque sencillamente hay menos trabajo y menos plata, es un círculo vicioso”.
-Y mucha gente endeudada…
“Claro, pero también cosas como lo que pasó en Entrevientos, donde se perdieron 750 puestos de trabajo de buen nivel, que la región no tiene cómo absorber”.
-Pero, ¿se puede avanzar realmente más rápido teniendo en cuenta la complejidad y magnitud que involucra la instalación de una industria como la del hidrógeno?
“Cuando se quiere, se puede. El hidrógeno y la instalación de plantas eólicas es algo que se viene haciendo en el mundo desde hace mucho tiempo. Los grandes problemas están resueltos, aquí no vinimos a descubrir la rueda”.
“Cuando una empresa como HIF entrega un estudio de impacto ambiental y recibe consultas del nivel que recibió, eso te demuestra que, en la práctica, no hay voluntad de crecer, no hay voluntad de echar a andar esa industria, porque se pretende tener todas las incertidumbres resueltas. Lo que hay que hacer es procurar que se cumpla con la legislación sobre el medio ambiente. Pero no puedes exigirle a ningún proyecto, el riesgo cero”.
-Como hombre de ciencia, ¿hasta qué punto los temores ambientalistas son reales?
“Hay mucho de mito. Si tienes la oportunidad de ir a Europa o en la Patagonia argentina, ves que hay granjas eólicas funcionando y hay muchos molinos que operan a la orilla del camino en Europa. Cabe preguntarse si fuera tan dañino, ¿lo habrían hecho en medio de ciudades y valles densamente poblados en Europa? Creo que hay algo que nos estamos perdiendo en esta ecuación. Seguramente, puede afectar las rutas migratorias de pájaros y es pertinente estudiarlo y buscar las mejores soluciones posibles, pero cuando se retrasa un año, porque hay ciertas dudas por cómo se van a disponer los residuos eventualmente peligrosos, no me jodas. Lo que hay que hacer es tener las herramientas, que el Estado las tiene, para que si se producen residuos peligrosos, eso efectivamente se haga y se disponga. No puedes tener una evaluación ex ante, para tener definitivamente todo resuelto antes de poner la primera piedra, porque así perdemos competitividad”.