Se han invertido más de $120 millones para reconstruir la Casa de los Derechos Humanos

Ayer
se cumplieron dos años del incendio que consumió la Casa de los
Derechos Humanos. Conocido como “el palacio de la risa” durante el
Régimen Militar, el inmueble fue la sede del Servicio de Inteligencia
Militar (SIM) en la región. Según la Comisión Nacional sobre Prisión
Política y Tortura, “fue el principal centro de torturas e
interrogatorios en Magallanes”.

La
casa fue declarada Monumento Nacional para que se preservase como
espacio de memoria. Sin embargo, el 28 de febrero del 2020 fue consumida
por el fuego. Las pericias de Bomberos y el Labocar de Carabineros
concluyeron que el incendio se inició por acción de terceras personas,
pero la Fiscalía no pudo identificar a los responsables y decidió no
perserverar en la investigación.

Aunque
la causa penal se archivó, el proceso de restauración de la vivienda
siniestrada continúa vigente. El Ministerio de Bienes Nacionales lidera
la reconstrucción del sitio que, a la fecha, ha contemplado una
inversión de casi 100 millones de pesos.

Con
recursos de la Subsecretaría de Desarrollo Regional (Subdere), las
obras de emergencia se licitaron por 60 millones de pesos a una empresa
contratista. El 17 de noviembre del 2020 el inmueble se vio afectado por
un derrumbe y se debió invertir otros 25 millones para acciones de
mitigación.

La inestabilidad estructural del sistema
de vigas y la debilidad de los morteros obligaron a que el Consejo de
Monumentos Nacionales inyectase 37 millones de pesos adicionales. Esas
obras culminaron el 7 de diciembre pasado.

“Terminamos
todas las obras de emergencia con los recursos que conseguimos. El
inmueble está en condiciones de mantenerse estructuralmente, pero
lamentablemente el presupuesto no alcanzó para dejar una estructura que
cubra el inmueble”, dice la seremi de Bienes Nacionales, Francisca
Rojas.

Museo o espacio

Aún no se resuelve el uso que tendrá la Casa de los Derechos Humanos una vez que concluya su restauración. La oficina del
premio nacional de Arquitectura Miguel Lawner se adjudicó el 2015 una
licitación para convertirla en un museo de la memoria, pero el proyecto
se encuentra con observaciones técnicas.

Aunque continúa esta licitación, aún no habría consenso
entre las organizaciones civiles respecto al modelo de gestión que se
debe aplicar a la casa. Según el director del Instituto Nacional de los
Derechos Humanos (INDH), Cristián Figueroa, “es una decisión fundamental
de si a futuro se va a convertir en un museo de la memoria o, como
otras
agrupaciones lo solicitan, un sitio de la memoria”.

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