Los locales cerrados y la gente en sus casas ha provocado un panorama desolador para los empresarios de Puta Arenas.
Los
comerciantes han tenido que sacar la calculadora, al igual que lo haría
un equipo de fútbol que pelea el descenso, para ver si podrán sacar
cuentas alegres y seguir funcionando.
Desde que se estableció la segunda cuarentena en
la ciudad, el temor ha crecido al igual que lo ha hecho la
incertidumbre de no saber cuándo se acabará la crisis. Y al minuto de
hacer las comparaciones con la primera, el vicepresidente de la Cámara
de Comercio Detallista de Punta Arenas, Juan Pablo Martínez, afirma que
“han sido bastante similares, pero ahora todos sabíamos que era
inminente que la iban a decretar y nos pilló más preparados que la
primera. Además, debido al retiro del 10% se ha visto un poco más de
movimiento, ya que se inyectó más dinero al mercado. Ese dinero se
utilizó más el consumo y eso reactivó más el comercio”.
Sin
embargo, Martínez sigue preocupado por lo que podrá generar la crisis
en el futuro. “Nos preocupa mucho que el ecosistema que nos rodea está
fallando. Y eso va a generar mucho desempleo, y por ende, en algún
momento la gente no va a tener plata para gastar. A eso, sumado que no
vamos a tener una temporada de turismo, el mercado se a ver muy afectado”, adelantó.