Transcurría
el 9 de diciembre de 2019 y el avión Hércules de la FACh que
transportaba al alumno de quinto año de Ingeniería Civil Química Ignacio
Parada se perdía mientras cruzaba el Mar de Drake, rumbo a la
Antártica. La máquina se había siniestrado, sellando así el destino del
joven magallánico y otros 37 tripulantes.
Ignacio
iba a realizar labores de campo al continente blanco en el contexto de
su práctica, relacionada con el tratamiento de aguas residuales en la
Base Frei. Era considerado un alumno de excelencia en la carrera, tanto
por su rendimiento académico como por su participación en ayudantías. En
2018, ganó una beca y estudió un semestre en España. Entre sus pares,
en tanto, era destacado por su compañerismo y simpatía.
Por
todo lo anterior, en el cierre de la celebración de la Semana de la
Facultad de Ingeniería, que conmemora el Día de la Ingeniería a nivel
nacional, las autoridades universitarias y directivos del Departamento
de Ingeniería Química presentaron a la comunidad universitaria y a sus
padres la sala de memoristas “Ignacio Parada Gálvez”, un espacio de
estudio dedicado a honrar y perpetuar la memoria del estudiante en la
Umag tras dos años y cinco meses del fatídico accidente aéreo que le
quitó la vida.
En
nombre de la Rectoría y el máximo cuerpo colegiado, el presidente de la
Junta Directiva, Víctor Briano, manifestó que “desde el momento que
ocurrió el accidente, la comunidad universitaria ha estado buscando
gestos eficientes para recordar a Ignacio y expresar su solidaridad a
Luis y Lorena, sus padres”.
Visiblemente
emocionada, en tanto, la madre de Ignacio, Lorena Gálvez, agradeció el
reconocimiento brindado por la casa de estudios. “Estar aquí nos da
tranquilidad, nos da paz, es un bálsamo para nuestro corazón (…).
Agradezco a esta casa de estudios, al rector, a sus profesores, a los
alumnos, compañeros, amigos, a todos. El 3 de diciembre de 2021
recibimos su título póstumo y hoy día estamos viendo que va a quedar
algo perpetuo en el tiempo que lo va a recordar siempre”, manifestó.
De
esta forma, y sosteniendo una foto de Ignacio que retrata el momento en
que recibió la Beca Santander en 2018, sus padres descubrieron la placa
que bautiza con su nombre la sala ubicada en la Facultad de Ingeniería
de la Umag.