Cuando un niño sufre una
enfermedad grave, no es sólo el pequeño el que sufre, sino todo su ambiente.
Padres, tutores y cercanos muchas veces acomodan su vida para resguardar la
integridad de los chicos, lo que crea una problemática que, en muchas ocasiones,
termina con alguien renunciando a su trabajo.
Este último punto es el que
intenta superar la denominada Ley Sanna, que permitirá a los progenitores
ausentarse del trabajo por hasta 90 días, en caso que alguno de sus hijos sufra
algún tipo de enfermedad considerada grave, y que fue aprobada en forma general
por el Senado.
A propósito, la senadora y
presidenta de la comisión de Trabajo, Carolina Goic, aseguró que este es un
“gran paso” para la familia chilena, ya que “padres y madres podrán prestar
atención, acompañamiento o cuidado personal a sus hijos e hijas menores de
edad, cuando estén afectados por una condición grave de salud, durante el
periodo de tratamiento o recuperación o en la fase final de una condición
terminal”.
El tiempo de ausencia estipulado
para los padres también tendrá relación con la gravedad del niño y su edad.