“Estoy feliz de estar en la
región y ser parte de este proyecto, ya que es un tema muy importante el que
estamos tratando, relacionado con la salud y los pescadores de la zona,
queremos que la gente comience a consumir más mariscos. Aquí los productos son
increíbles y el clima ayuda bastante a estos productos, por lo cual estoy muy
contento de poder aportar con algo que me gusta tanto como la cocina”, sostiene
Ignacio.
El bajo consumo
de productos del mar está relacionado con múltiples factores: “Yo creo que si el producto se consumiera más, habría
mayor demanda y podrían bajar los precios. También influye el miedo a la marea
roja, o que la gente no quiere arriesgarse a consumir otra cosa que no sea
pescado, choritos y almejas, por lo cual tienden a quedarse con lo mismo de
siempre, sin innovar y sin probar cosas nuevas. Nosotros tenemos tremendos
productos y nunca les hemos sacado provecho, volcándonos más a productos
extranjeros, como la cocina peruana, tailandesa, o la comida china que ha
invadido todo Chile. Nosotros tenemos unos productos increíbles, como los
caldillos, mariscales, chapaleles, milcao o empanadas de mariscos, cosas que se
han perdido bastante”. En opinión de Ignacio, la gente tiende a quedarse en lo
sencillo.