La semana pasada se
registraron ráfagas de vientos de 60 kilómetros por hora en Punta Arenas,
situación que provocó que las techumbres del block número 7 del barrio
Archipiélago de Chiloé se levantaran a causa del viento.
Hecho que por cierto
provocó la molestia de los vecinos de este lugar, entre ellos la de Bernardita
Gutiérrez quien habita el número 401 del block
de departamentos antes señalado.
Al respecto señala que
durante el mes de febrero y a causa del fuerte viento de la época, se les voló
el “tapacantos”, sobre esto señaló que “nosotros tratamos de hacer arreglos
interiores, pero era muy complicado por la altura misma del edificio, y el
techo es tan débil que se nos dificultó poder hacer más arreglos más profundos.
Esto provocó que cualquier temporal que llegue a la zona nos afecte de forma
inmediata, como fue el caso del día viernes” explicó la vecina.
Ante esta situación, el
director de la Dirección de Obras Municipales, Alex Saldivia conversó con
Diario El Pingüino y señaló que en la tarde de ayer, a eso de las 15 horas se
comenzaron a realizar trabajos de reparación para que en el corto plazo, el
techo de esta estructura no se volviera a levantar a causa del viento.
Además, el director del
a DOM señaló que el Serviu se encuentra preparando un proyecto con mayores
fondos monetarios para poder solventar de buena forma la deficiencia de estos
edificios.
En este sentido Dubalio
Pérez, el director regional del Serviu confirmo esto último y señaló que
“nosotros estamos postulando un proyecto al programa de mejoramiento de
condominio por 47 mil UF para cambiar la techumbre de todos los edificios, que
son 7 y que están en este sector, estamos hablando de 1.300 millones
aproximadamente y que además van con un aporte municipal de 1,5 UF por vecino,
pero la municipalidad va a hacer este último aporte” informó el director del
Serviu.
Tornillos
Bernardita Gutiérrez
relató además que hace un tiempo atrás se dedicó a juntar los elementos que
caían de las techumbres (a causa del viento) y que pudo recolectar algunos
tornillos que se usaron para ajustar las “cerchas” de los techos, utensilios
que hasta el día de hoy guarda como un recordatorio de lo mal que se encuentra
construida esta estructura.
Consultada sobre que cree que pasaría si en la región
existiera un evento extremo, como es el caso de un terremoto y que este
afectara a los edificios donde vive, Bernardita se encoje de hombros y señaló
con una mirada ensombrecida que “no lo sé, quizás debido a como están
construido estos edificios, creo que nos derrumbaríamos”.