Ya
se cumplen dos décadas desde que, en junio de 2002, cayera la última
gran nevazón en Punta Arenas. Pese a que principios del mes algo de
nieve se apreció, aquello fue durante un par de horas, ya que entrando
la noche la nieve estaba completamente derretida.
“El
requisito para que la nieve perdure es que tiene que estar tres días
seguidos la temperatura menor o igual a -3 °C, y esa condición no la
tenemos hace varios años”, indica Nicolás Butorovic, climatólogo del
Instituto de la Patagonia.
La
situación se suma al déficit de precipitaciones de junio, que ronda un
40-45%, siendo este mes uno de los que más llueve en el año.
Últimos seis años
El experto
explica que en los últimos seis años “las precipitaciones de nieve son
12 centímetros, y si tomas un invierno de 90 días, el promedio nevado ha
sido ocho días de los noventa, lo que es muy bajo”.
Lo
anterior es un giro totalmente radical al 2002, cuando la nieve estuvo
presente desde mayo hasta la primera semana de septiembre por las bajas
temperaturas. “De nieve sólida tuvimos un metro y 12 centímetros”,
recuerda Butorovic.
El
meteorólogo profundiza que estos largos meses con nieve se han
reducido. Hay que remontarse al 2015 y 2016, cuando se presentaron
caídas de nieve continua en los meses de julio y agosto.
“Lamentablemente
la situación está así en Punta Arenas, y ello se proyecta a otras
localidades, a excepción de Puerto Williams, que tiene un superávit de
precipitaciones, un 40% más”, dice.
De acuerdo al experto, la poca caída de nieve agudiza la escasez hídrica en la región.
“La
nieve en el fondo es agua. Si no nieva, no hay precipitaciones y nos
enfrentamos a déficit como estos. Los más afectados son la ganadería y
agricultura en la región”.
Próximas semanas
Ante
la consulta si caerá nieve estas semanas, el climatólogo declara que
este viernes y sábado en la madrugada podría caer algo muy mínimo.
“Hay que ver qué pasa todavía, aún no termina al año, menos el invierno”, concluye Butorovic.