Paloma,
de 9 años, y Benjamín Mancilla, de 5, se acurrucaban junto a la vela
embutida en una botella de plástico que portaban sus padres.
“Es lindo,
nos gustó mucho”, comentaron mientras sus ojos brillaban en medio del
frío atardecer junto a un estrecho iluminado por la luna llena.
“Queremos
que nuestros hijos empiecen a recorrer el camino de la fe y descubran
las cosas hermosas que pueden encontrar en él”, dijo Julio Mancilla,
quien destaca su formación salesiana como elemento central en su
familia. Su esposa, Patricia Painen, agregó: “Venimos por ellos, por
nuestros hijos para fortalecer el mensaje de Cristo en su memoria”.
Alrededor
de 1.500 personas participaron ayer en una nueva edición del
tradicional Via Crucis que se realizó en Punta Arenas, en el cual la
Iglesia Católica recordó la pasión y muerte de Jesús, ocurrida en
Viernes Santo.
El
obispo de Magallanes, Bernardo Bastres, hizo alusión precisamente a
este espíritu de sacrificio como un elemento fundamental de la vida
cristiana.
“Con este Vía Crucis hemos dado testimonio público de la vía
dolorosa del Señor y entregar a Él todo el sufrimiento que tantas
personas padecen en nuestra región y el mundo, muchas veces sin saber
por qué”, expresó.
Y más tarde, agregó: “Sin la cruz ni la eucaristía, no tenemos identidad como iglesia”.
El
obispo recordó que con el Via Crucis de ayer, la Iglesia Católica
inicia un camino de preparación de tres años para la conmemoración de la
primera misa celebrada en Chile, hace ya más de 500 años, precisamente
en el Estrecho de Magallanes, evento de trascendental importancia para
el futuro de nuestro territorio y de la Iglesia. “El mensaje de Cristo
entró al territorio de Chile por el sur”, expresó.
El
11 de noviembre de 1520 se realizó la primera misa celebrada en Chile,
en Bahía Fortescue, por el capellán Pedro de Valderrama, llevando a
cabo, junto a Hernando de Magallanes, ocasión en la cual, también, un
indígena fue bautizado con el nombre de Pablo.
Otro
hecho destacado, agregó, fue la instalación de la primera cruz en el
Cabo Froward, en 1913. “Con ello, se cumplió el mensaje de Cristo que
pidió a los fieles de la Iglesia Católica llevar su mensaje hasta el
último confin del mundo”, dijo
Entre
los fieles, sin embargo, su participación en esta celebración religiosa
tenía un significado bastante más sencillo, como lo expresó Cristian
Barría.
“Es muy bonito todo esto y a uno le hace bien venir a una misa
al aire libre como es ésta junto a mi compañera. Yo soy seguidor del
nazareno de Caguach y siempre para mí ha sido importante mantener mi
fe”, manifestó.