La
presidenta regional del Partido Demócrata Cristiano (DC), Eugenia
Mancilla, también fue entrevistada en el programa Barómetro de esta
semana y se refirió al momento político actual de la oposición
magallánica luego del alejamiento del Partido Comunista del bloque, tras
decidir seguir un camino propio. Esta semana esa diferencia se
profundizó, a partir de las disímiles posturas frente al lapidario
informe sobre la situación de Venezuela emitido por la alta comisionada
de Derechos Humanos de la ONU, Michelle Bachelet.
“No
es solo que nosotros estemos defendiendo el informe de la alta
comisionada, si no que lo hemos señalado durante un largo tiempo es que
en Venezuela se estaban generando situaciones muy complejas respecto de
la violación sistemática de derechos civiles y políticos. Recibimos
incluso en el consejo general del partido, a principios del año pasado, a
la esposa de Leopoldo López. Creemos que debe haber una salida pacífica
a la crisis de ese país, pero también debemos decir, sin temor a
equivocarnos, que lo que ahí existe hoy día es una dictadura. A partir
de eso, estamos en un contrapunto con el Partido Comunista. Cuando se
relativiza, cuando se quiere empatar, nosotros entendemos que hay una
incapacidad del Partido Comunista de ponerse en el lugar de los
venezolanos”, enfatizó Mancilla.
Juan
Ignacio Ortiz (J.I. O.) -¿Pero la reacción de la DC es solo porque el
informe es de la ex Presidenta Bachelet o porque efectivamente
verificaron que hay violaciones a los derechos humanos y una dictadura
en Venezuela?
“Creo
que es por la contundencia del informe, que no da lugar a equívocos,
pero también la categoría de la ex Presidenta Bachelet ejerciendo ese
cargo le da un peso distinto, por su trayectoria y estatura política y
moral”.
– Aun así, cuando decía lo mismo el presidente encargado, Juan Guaidó, no le creían.
“Había
un manto de duda sobre la profundidad de la crisis en Venezuela, pero
cuando este informe habla de cinco mil personas ejecutadas a manos
del chavismo, donde se describen los procesos de tortura a los que
fueron sometidos muchos de los presos políticos, también la alta tasa de
mortalidad materna, la crisis sanitaria, alimenticia. Después de eso,
quién podría dudar”.
–
Los venezolanos en la Patagonia, los más de doscientos que viven en
Magallanes, calificaron de tardío el informe de Bachelet…
“Creo
que eso es desconocer la metodología que utiliza Naciones Unidas para
levantar informes de esta magnitud. Primero, antes de la llegada de la
alta comisionada, hay un trabajo previo de meses. Claro, se podrá decir
que fue tardío o no,
pero hay que valorizar, aun cuando muchos en Chile no confiaban en que
fuera así, la profundidad y contundencia del informe”.
– ¿El Partido Comunista tiene una venda en los ojos?
“No
es posible a esta altura de lo que sucede en el mundo, cuando hay
atisbos de nacionalismos extremos, relativizar las violaciones a los
derechos humanos. Creo que en eso cometen un error”.
J.
O. – El tema Venezuela va a marcar un antes y un después en la actual
oposición. ¿Le pone una lápida a un eventual futuro acuerdo electoral
con el Partido Comunista?
“Creo
que por ahí va el tema, pero no hay que ser muy pitoniso para eso, ya
hay conversaciones entre los distintos partidos para llegar a acuerdos
electorales, eso es parte de la ingeniería electoral”.
Juan José Arcos (J. A.)
–
La gran precursora de las luchas sociales en Chile fue la Democracia
Cristiana y la Falange. ¿Por qué no ha podido reivindicar los grandes
logros que ha tenido en ese campo?
“Durante
mucho tiempo nos hemos autoflagelado al interior de la democracia
Cristiana haciéndonos la misma pregunta. Esto tiene muchas respuestas,
así como
variables tiene el fenómeno. Si uno piensa cómo nació el partido en
Chile, siendo líder de muchas transformaciones sociales profundas, todo
estaba consagrado en el programa de gobierno que llevó adelante el
Presidente Frei Montalva, a través del hermoso trabajo de revolución en
libertad. Allí sobraba lo que hoy día hace falta en la Democracia
Cristiana, trabajar por un proyecto político único. Teníamos claro dónde
estaban nuestros adversarios, que no era el partido del frente, sino la
pobreza, la segregación, la exclusión”.
– ¿Cuál es el norte de la Democracia Cristiana en la actualidad?
“Hoy
tiene un tremendo desafío para sobrevivir y lo vimos en el proceso de
refichaje. Cuando se produce el cambio en la Ley de Partidos Políticos,
con el financiamiento estatal, donde se nos exige transparentar los
padrones, teníamos en el papel 120 mil militantes a nivel nacional y
terminamos refichando a un poco más de 27 mil, quiere decir que en
veintitantos años perdimos 100 mil militantes. Eso habla, en primer
lugar, de que hubo decepción en las personas que estuvieron en el
retorno a la democracia y que ahora no quieren tener ningún tipo de
filiación con la Democracia Cristiana. Luego, esas mismas personas
señalan como causa de su desinterés que el partido perdió relevancia,
que no los interpreta. Tercero, que abandonamos el trabajo con la
comunidad. Por eso creo que los partidos de la centroizquierda deben
sincerarse, pero no me imagino una Nueva Mayoría 2.0”.
José Benítez