Sindicatos marítimos del país demandaron cambios a proyecto de ley sobre cabotaje

Un
solo dato: más del 93% de todo el transporte de carga que se realiza en
Chile, se realiza por mar, dice Alejandro Tenorio, dirigente sindical
de Puerto Montt.

El otro, el año pasado Punta Arenas fue la ciudad puerto que más cruceros recibió en toda la temporada.

De
ahí que resulta clave el proyecto de ley que está en el Congreso y que
quiere modificar las reglas del juego en esta área y al cual dirigentes
sindicales marítimos de Punta Arenas y otras ciudades puerto de Chile se
oponen en sus términos actuales.

Jorge
Huichapani, presidente del Sindicato de Tripulantes de Punta Arenas,
expresó ayer que “en lo referente a este proyecto de ley, sería
relevante que tuviéramos las mismas oportunidades que las empresas
extranjeras. Por ejemplo, si ellos van a navegar de Puerto Montt a Punta
Arenas, coloquémosle tripulación chilena igual, porque de lo contrario
los puestos de trabajo se pierden y la marina mercante nacional muere”.

Huichapani
apunta sobre todo a la llamada “bandera de conveniencia”, es decir, un
barco que usa la bandera de un tercer país para realizar su actividad.
“Los barcos que entran con bandera de conveniencia dicen: ‘bueno, usted
está embarcado bajo la bandera de Panamá. Entonces, vaya a reclamar a
Panamá, porque esas son las leyes que aquí imperan’”.

A
su vez, Alejandro Tenorio, secretario del Sindicato de Tripulantes de
Oficiales de la Marina Mercante Austral, agregó que “la bandera de
conveniencia en el mundo tiene como único objetivo evadir impuestos y la
legislación laboral de los países”.

Además,
añadió que el Ministerio del Trabajo les indicó que en caso de
aprobarse el proyecto actual, se aplicarían las leyes chilenas a los
barcos que tengan este tipo de bandera. “Nosotros les dijimos que eso
era mentira”, concluyó.

Aunque el proyecto fue modificado, este aspecto de protección laboral sigue sin resolverse, denuncian.

De punto a punto

Tenorio
denuncia falta de honestidad, al plantear la iniciativa. “Se quería
abrir el cabotaje a empresas internacionales para barcos con capacidad
sobre 400 pasajeros y “entre punto y punto” diciendo que eso sería un
gran aporte a los puertos del país”. En la práctica, sin embargo, esto
significa que el barco está en tránsito, pues no tiene la obligación de
atracar, comentó.

“Lo ideal es que los cruceros ingresen al puerto
donde arriban para que sus habitantes
pueden
vender sus servicios. Si es “de punto a punto”, eso no ocurre, pues los
barcos bajan sus pasajeros en sus propios botes y si es un barco de
carga, este se queda a la gira”.

Esta
situación, agregó, atenta contra todo el círculo virtuoso que
representa la llegada de un navío a una ciudad puerto: tomar
combustible, contratar gente, que la persona que tira la espía gane su
sueldo, que los pasajeros ocupen los hoteles y casinos de la ciudad. “Si
es de punto a punto, entonces solo nos quedamos viendo desde la playa
cómo ellos desembarcan a su gente”, indicó.



@PedroEscobar

Contenido relacionado

Envíanos tu denuncia o información AVISOS ECONÓMICOS