Sólo 7% de las raciones alimenticias en colegios municipales se pierde al año en promedio

Cuando se hace una cena en casa y falta uno de los invitados, uno de los platos queda servido en la mesa y muchas veces se pierde. Este es el simil más cotidiano de lo que debe prever la Junta Nacional de Auxilio Escolar y Becas (Junaeb) respecto de los almuerzos que entrega a los alumnos de la educación municipal y subvencionada del país.
En un día normal, la oficina en Magallanes de la institución, reparte 11.500 almuerzos en los distintos establecimientos de la región.
De estos, un 93% es ingerido por los niños, una cifra positiva, de acuerdo a los cálculos de la Junaeb.
“De 100 niños que llegan, faltan siete y de 200 faltan 14. Eso es un proceso normal, y como la comida está focalizada en esos 200 niños, lamentablemente uno tampoco puede controlar que se sirvan todos los alimentos cuando los niños no pueden asistir a los colegios. Sin embargo, tenemos una buena ración de alimentos servida, que es el 93%, por lo tanto, lo que se pierde es mínimo”, comenta el director regional de Junaeb, Pablo Oyarzún.
El 7% restante, que debe ser desechado, se debe a inasisencias regulares de alumnos o a motivos especiales de fuerza mayor en algún establecimiento.
“Muchas veces los colegios cierran sin avisar y eso hace que uno pierda comida. Por ejemplo, cuando fallece alguien importante para el establecimiento y se suspenden las clases. Nos quedamos con todas las comidas y lamentablemente no se puede hacer nada más que desecharlas. Pero eso pasa súper pocas veces, entonces las raciones de alimentos que se pierden no son muchas, como en otros lados de Chile, donde pasa mucho más”, asegura Oyarzún.
Paro de profesores
Con las movilizaciones de los docentes, que ya se remontan a hace un mes, la Junaeb ha tenido que implementar  una nueva medida para mantener las cifras de pérdida de alimentos lo más bajas posibles y no salirse del promedio.
Desde que se tomó conocimiento de la paralización y que, por ende, el número de alumnos que asisten a clases disminuiría considerablemente, se puso en marcha una nueva modaldad de cálculo, en que se entregan las raciones de comida de acuerdo a la cantidad de niños que llegue cada día a cada establecimiento.
“En cada colegio hay un encargado de alimentación que habla con la empresa, le dice cuántos niños llegaron a comer. Entonces, se prepara esa cantidad de almuerzos y después tenemos un sistema donde se revisan los números cuando termina el día. Estamos entregando alimentación de acuerdo a los niños que llegan, no es que estemos preparando 300 almuerzos y lleguen cinco. Eso se está haciendo todos los días”, explica el director regional.
Oyarzún además comenta que, si bien es cierto, hubo un impacto inicial por lo inesperado del paro docente, la institución alcanzó a adoptar las medidas correspondientes para minimizar al máximo las pérdidas. “Quizás el primer día, como nos pilló a todos de sorpresa el paro, hubo pérdidas. Pero después uno se focaliza y va creando un mecanismo para que no sucedan cosas. Fue el impacto inicial. El resto del mes, hemos estado trabajando bien con los alimentos de acuerdo a los niños que llegan”, afirma.

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