Suspendidos temporalmente trabajos en la laguna del Parque María Behety

Unos cuarenta metros cúbicos de desperdicios, equivalentes a la carga de unas diez camionadas, que permanecieron por largo tiempo en el fondo de la laguna del Parque María Behety fueron retirados por personal y maquinaria municipal.
Esos trabajos correspondieron a una primera etapa de la limpieza y habilitación del recinto y en ellos se utilizó maquinaria pesada y camiones.
La pala mecánica sólo pudo acceder hasta una determinada distancia del terraplén construido para permitir el ingreso de esa pesada máquina hasta la laguna misma.
Después, el riesgo de que pudiera quedar enterrada en el fango maloliente de la parte más profunda de la laguna, determinó que no debía avanzar más y los trabajos quedaron suspendidos a la espera de un proyecto que habría sido asignado como responsabilidad urgente a la Dirección de Ornato y Aseo del mismo Municipio de Punta Arenas.
Sin embargo, el problema persiste ya que el agua de un chorrillo que proviene de las primeras estribaciones del Cerro Mirador y que recorre una serie de conjuntos residenciales del sector sur de la ciudad, presenta un grado importante de contaminación, incluso de aguas servidas.
Cuando ese curso de agua pasa frente a la población “Portal del Estrecho”, se puede apreciar que personas irresponsables han lanzado basura, pañales, papel higiénico y hasta neumáticos, causado un grave problema ambiental.
El chorrillo prosigue su curso y desde lo alto de la calle Manuel Rodríguez, antes de llegar a la Avenida Pedro Aguirre Cerda, es posible ver la lentitud de la corriente; la poca profundidad del agua y la basura que se ha ido acumulando por efecto de los recientes vendavales y la acción de personas  irresponsables que lanzaron desperdicios al cauce del estero.
Finalmente, las aguas llegan hasta la laguna y se acumulan, descomponiéndose y cubriendo el fondo fangoso que, además, apenas tiene un pequeño desagüe, insuficiente para que las aguas salgan de la laguna en dirección al mar.
Hoy en día, el fondo de la laguna presenta las huellas de esos trabajos ejecutados por maquinaria pesada, la cual pudo ingresar utilizando un terraplén ad hoc, pero a mitad de la laguna siguen acumulándose aguas servidas, fango maloliente y desperdicios que no fueron retirados completamente.
Una cinta plástica recorre el contorno de la laguna y advierte del peligro a los eventuales curiosos que se acercan a observar cómo, decenas de años de abandono, dejaron a un punto atractivo de Punta Arenas, convertido en un lunar sucio, contaminado y maloliente.

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