Una
temperatura récord se registró el pasado 6 de febrero en la Antártica,
donde los termómetros se elevaron hasta los 18.3 grados en la base
argentina Esperanza, a poca distancia de las bases chilenas Bernardo
O’Higgins y Presidente Eduardo Frei Montalva.
La
temperatura coincidió con la presencia de un barco de Greenpeace en la
zona, cuya tripulación dio cuenta de un día insospechadamente caluroso y
cuyo registro supera en casi un grado a los 17.5 grados centígrados
registrados en 2015.
Frida
Begtsson, quien lidera el grupo de investigación medioambiental de
Greenpeace que lleva un mesa navegando en la Antártida señaló: “Hemos
sido testigos de una temperatura impactante y que deja en evidencia que
los efectos del calentamiento global se están dejando sentir con fuerza
en esta zona del planeta”.
La
península Antártica próxima a América del Sur -en donde se registró la
temperatura récord- es una de las zonas del mundo en donde más se ha
elevado la temperatura en los últimos 50 años, con registros que la
ubican con un alza de casi tres grados, con la consiguiente aceleración
en la pérdida de masa de la capa de hielo, la cual ha contribuido a
elevar los niveles del mar en los últimos años.