El
pasado lunes, los partidos políticos inscribieron a sus candidatos para
la elección del próximo 7 de mayo, en donde la ciudadanía deberá llegar
hasta las urnas y votar por los consejeros constituyentes,
representantes que deberán ser parte del segundo proceso constituyente.
En
Magallanes, se inscribieron 19 candidatos, los cuales deberán ser
ratificados el próximo 16 de febrero por el Servicio Electoral (Servel).
Uno
de los inscritos en este nuevo proceso es el abogado magallánico Ariel
Mihovilovic Bonardi, quien va en el pacto “Chile Seguro”, compuesto por
Renovación Nacional, Evópoli y la UDI.
Mihovilovic
es abogado, egresado de la Universidad Católica, donde se graduó como
el primero de su generación obteniendo los premios Tocornal y
Montenegro, Fernando Rozas Vial y Luis Gutiérrez Allende, Además,
cuenta con un LL.M. en la U. de Harvard, Estados Unidos, país donde
además se desempeñó como asociado internacional en las oficinas de Nueva
York —estado donde está habilitado para ejercer— de la firma Skadden,
Arps, Slate, Meagher & Flom.
El
abogado magallánico ha centrado su trabajo en las áreas de
financiamiento de proyectos, fusiones y adquisiciones y derecho
corporativo en general, que complementa con experiencia en litigios y
arbitraje, así como en mercado de capitales. Además, ha sido profesor de
Derecho Civil y Derecho Comercial en la UC.
El
candidato del pacto Chile Seguro conversó acerca de este proceso con
Pingüino Multimedia, en donde habló del desafío y los errores cometidos
en el anterior proceso constituyente.
– ¿Qué lo motivó?
“Las
motivaciones son varias, pero las principales son en primer lugar,
tengo la convicción de que este es un proceso muy importante para el
futuro de Chile, ya vimos lo que puede pasar con un mal proyecto
constitucional, eso fue lo que se rechazó el 4 de septiembre con un 62%
de los votantes, incluyendo en Magallanes y dado que estamos en un
proceso para tener una nueva Constitución, una buena Constitución, la
principal motivación que creo que desde mi carrera, desde mi
experiencia, y de mis capacidades puedo y tengo mucho que aportar en
este proceso”.
– ¿Qué es lo que espera de este nuevo proceso constituyente?
“Lo
principal es que espero salir elegido, en segundo lugar espero que sea
un proceso exitoso y creo que efectivamente siento que hay personas que
esto los tiene un poco frustradas, un poquito con duda si esto irá a
salir bien o no, o si esto es un arreglín de los partidos. Yo creo que
esto se explica de alguna medida como una reacción a un proceso que fue
bastante desordenado como fue el anterior”.
“Ahora,
los elementos que permitirán que esto sea un poquito más ordenado es
que va a existir un grupo de expertos que estará preparando
un primer borrador, conozco a varios de ellos, algunos son colegas,
otros compañeros e incluso a algunos les hice clases y se es parte de
eso, no de una hoja en blanco y se va a partir de un texto que yo me
imagino que será el resultado de reflexión de tradición de todas las
constituciones, pero con elementos propios del siglo 21”.
“Después
de tener a este grupo de expertos, lo que va a ocurrir es que un grupo
de 50 consejeros que es el puesto al que estoy postulando, es que van a
revisar esta propuesta y sobre la base del trabajo de los consejeros que
se van a dedicar a revisar y mejorar lo que hagan los expertos, vamos a
terminar con un Plebiscito de salida”.
– ¿Es realmente necesaria una Constitución para el país?
“Una
Constitución desde luego es necesaria, a pesar de que hay países como
Inglaterra que no tienen Constitución y los rigen leyes y principios
básicos. Todo país requiere de un sistema básico de organización,
también algo que hacen todas las constituciones es otorgar un catálogo
básico de derechos y acá lo que es importante es que no cuentan la
cantidad de derechos, sino lo que importa es su efectividad”.
“En
tercer lugar, lo que hacen las constituciones es además de darle una
cierta forma al Estado, es determinar como se distribuye la toma de
decisiones, como se organiza el Estado, cuáles son los pesos y
contrapesos que hay en la distribución del poder y eso es esencial en cualquier país”.
– ¿Cree entonces que sea necesario tener una nueva Constitución?
“Yo
creo que es un tema que se zanjó en el primer Plebiscito, el de hace
dos años, en donde se determinó que iba a haber una nueva Constitución
con una victoria bastante contundente del Apruebo de ese entonces, uno
podría cuestionar si esa victoria sigue siendo válida después del último
Plebiscito. Pero las fuerzas políticas de todos los sectores, salvo
algunas excepcionales, han determinado seguir con este proceso.
Personalmente, creo yo que se pudo haber explorado la alternativa de
otro plebiscito, pero eso hubiese significado más recursos que tienen
que dedicarse a otras prioridades que tienen los magallánicos y los
chilenos y la verdad es que estamos embarcados en este proceso y lo que
sí yo creo, es que cualquier Constitución es objeto de mejoras, la
Constitución actual se puede mejorar, se pudo mejorar con reformas, pero
finalmente la voluntad ciudadana ha sido realizarlo mediante un nuevo
texto y para eso estoy muy disponible y con muchas ganas de trabajar en
aquello”.
– ¿Hay elementos que se encuentran en la actual Constitución que se deben mantener?
“Sí,
por supuesto, hay muchos elementos. Muchas de las normas de la actual
Constitución vienen presididas de la Constitución del 1925, que a su vez
tomó elementos de la Constitución del 33, que a su vez es producto de
distintas normas y reglamentos previos. Entonces,
por ejemplo un principio bien importante es que los órganos del Estado,
solamente pueden hacer aquello que les autoriza la Ley y actuar dentro
de sus competencias que están en los artículos 6 y 7 de la Constitución y
son normas que vienen desde 1833 y yo principalmente no veo ninguna
razón para eliminarla, otra por ejemplo es que las personas nazcan
libres e iguales en dignidad y derechos que es lo que dice el primer
artículo de la Constitución y eso obviamente tiene que estar en la nueva
Constitución, aunque si no estuviera tampoco dejaríamos de ser libres”.
–
Una de las críticas que se hizo a la propuesta rechazada fue la
cantidad de artículos que contenía ¿debe tener tantos artículos una
Constitución o es mejor hacerla más acotada?
“Yo
definitivamente creo que una de las grandes críticas y muy justificadas
de la propuesta constitucional anterior, es que no era este documento
que define al Estado o que hace chequeos de peso y contrapeso y otra
con catálogo razonable de derechos, sino más bien era un programa de
gobierno extendido, que se metía en muchas materias que las
constituciones no tienen porqué opinar”.
“Yo,
personalmente, creo que una Constitución medianamente razonable,
debería tener del orden de 100, 150 o quizás menos de 100 artículos,
pero llegar a más de 400 o 500 artículos a los que llegó el texto
anterior antes de ser armonizado, pareciera ser un exceso”.
– ¿Existen intereses de la región que se podrían resguardar en una nueva Constitución?
“Sí,
por supuesto, uno de los ejemplos y que quizás no tuvo tanta prensa y
que a mí personalmente me hizo votar rechazo con profunda convicción,
era el esquema que le daba excesiva prioridad al Congreso de Diputadas y
Diputados, ese Congreso era elegido en función de los habitantes, pero
con el defecto que eso en la práctica iba a implicar, que todas las
decisiones políticas fundamentales, que eran leyes con mayoría de los
asistentes, todas esas leyes se iban a tomar pensando en los electores
de Santiago con algo de suerte Concepción y Valparaíso. Entonces,
ciertamente tener un sistema bicameral robusto, donde hay una buena
representación de los intereses de las regiones es uno de los muchos
elementos que desde luego tienen que estar en el organigrama de una
Constitución”.
– ¿Por qué cree que fracasó el primer proceso y qué se debe hacer ahora para que no fracase?
“Las
encuestas son bastantes claras en que una de las principales causas y
quizás la principal por las cuales falló el primer proceso tiene que
ver con la falta de profesionalismo, la falta de patriotismo
por la cual fue abordado. Más que tener a un grupo de constituyentes,
pensando en Chile, teníamos a un conjunto de grupos y que cada uno
planteó sus propuestas y que todas quedaron recogidas en los más de 400
artículos de interés pequeños, de intereses comunes, intereses
partisanos y si tú a eso le sumas un trabajo bastante desorganizado,
gente votando desde la ducha, gente disfrazada, etcétera, creo que eso
impactó de manera bastante negativa en la opinión pública y si a eso le
sumamos cosas que son bien extravagantes y que no representan al Chile
de todos, como la plurinacionalidad que fue una de las normas muy
debatidas y que creaba distintos sistemas de justicias, entonces había
una justicia para los chilenos, una justicia para los Yaganes, una
justicia para los Mapuches, para cada uno de los pueblos originarios
tenían un sistema de justicia distinto y eso es absolutamente contrario
ante la igualdad de la ley y no hacía sentido”.
“Hay
muchos vicios de la manera en que se trabajó, una Constitución
excesiva, una Constitución que no era la casa de todos, sino que era un
programa de gobierno, una Constitución partisana y que finalmente hizo
que el rechazo se impusiera de manera mucho más transversal, que la
típica lógica de izquierda, centro y derecha e incluso aquellos que
estaban por el apruebo, ya que una parte importante que estaba por el
apruebo, que era apruebo para reformar, que quiere decir, este texto no
nos sirve”.
– ¿Qué mensaje le entregaría a los magallánicos?
“Estoy
muy contento de poder participar en este proceso, Invito a la gente a
que se informe bien para este nuevo proceso, que se informen bien para
votar y espero poderlos representar, soy una persona independiente, con conocimiento y que representaré bien a la región”.