Se trata de Diego Bravo Gómez, quien actualmente cursa el quinto año
de Biología Marina de la Universidad de Valparaíso y permanece en el Instituto
Antártico Chileno (INACh) efectuando su tesis de pregrado sobre distribución de
esponjas antárticas junto al doctor César Cárdenas.
“La embarcación es muy moderna y tecnológica, nunca había visto algo
similar. El buque cuenta entre 8 y 10 laboratorios, además de microscopios de
diferentes tipos e instrumentos que permiten a los investigadores efectuar
diferentes mediciones al mismo tiempo. Algo que me llamó mucho la atención fue
un secuenciador de material genético. En Chile instituciones grandes ni
siquiera tienen este tipo de instrumentos, ya que para secuenciar las muestras
de ADN las envían a Corea del Sur; este barco lo tiene a bordo”, agrega Bravo,
quien ha desarrollado estudios pioneros en su especialidad: el estudio y
clasificación de esponjas antárticas.