“No voy a defender lo
que hizo la empresa, pero uno vela por su trabajo y por su familia. Se
está haciendo todo lo posible por salir adelante. Lamentablemente, hay
demasiada presión de ambientalistas e indigenistas en contra y, a ratos,
uno siente que avanzas 10 y retrocedes 20”, nos dice un dirigente
sindical.
Los
rumores y la angustia están a la hora del día, como por ejemplo, la
disminución en la compra de alimentos para los peces e, incluso, las
raciones para los trabajadores, que llevó a muchos a pensar que,
simplemente, la empresa había tirado la toalla. “No, no es así, pero se
hace difícil el día a día. El alimento se está comprando, pero mucho
menos y cuesta pagarlo porque los proveedores exigen ahora el pago en
efectivo. Incluso, las raciones para los trabajadores disminuyeron.
Antes eran tres comidas al día, hoy, solo una”.