“No hubo ni una señal de alerta”, dice Karen Padilla, profesora de Inglés del Colegio Alemán, quien apenas días antes había llegado a vivir a aquel departamento. “No hubo olor a gas ni nada sospechoso. Bajé a dejar a mi hijo, le di sus instrucciones para ir al colegio, porque tiene espectro autista, me despedí de él y me fui al trabajo como a las siete y media”, comenta.
Pero de pronto, poco antes de las ocho de la mañana, su departamento estalló y las llamas y el humo se desataron por todo el tercer piso del. viejo edificio entregado en 1972 y ubicado en Avenida Bulnes de Punta Arenas. Hasta sus aceras, situadas a 30 metros de distancia llegaron ventanales, peluches, ropa y otros objetos arrojados por la explosión.
Las gruesas paredes, propias de otra época, contuvieron en algo los daños y ayudaron a sobrevivir a los moradores que, confusos y aterrados, salieron rumbo hacia las escaleras.
Muy pronto, un gran número de voluntarios de Bomberos llegó a socorrer a las víctimas. Su oportuna labor fue vital para evitar una tragedia aún mayor. “Frente a esta situación que ocurrió, puedo decir que no hay personas lesionadas, habitantes del edificio”, pudo anunciar momentos después Pedro Alvarado, comandante de Bomberos a cargo de la emergencia.
Karen Padilla agradece que a esa hora el departamento estaba deshabitado, pero lamenta que sus amados seis gatitos perecieron en el siniestro. “Solo he podido encontrar los restos de dos de ellos”, señala.
A la postre, el saldo es dramático, ocho familias lo perdieron todo, la mitad de los 16 departamentos del edificio fueron destruidos y el 80 por ciento de la estructura quedó dañada, informó Bomberos.
Las investigaciones sobre las causas del siniestro serán realizadas por el departamento Labocar de Carabineros, quien ha centrado sus investigaciones en la mantención de las redes de gas del departamento que es de propiedad del arquitecto Miguel García Cuevas y del edificio.
Aunque la institución advirtió que será “un trabajo de largo aliento”, como dijo la capitán de Carabineros Nancy Peña, ya hay indicios de lo que ocurrió.
Iván Mansilla, director regional subrogante de la SEC, “estuvimos realizando una inspección y todo apunta a que fue una explosión lo que hubo ahí por las cosas que salieron despedidas del edificio Se presume que es una explosión debido a una acumulación de gas”.
PODRÍA REPETIRSE
Robinson Quelín, abogado y corredor de propiedades, conoce a fondo la realidad del mercado inmobiliario de Punta Arenas. Sus palabras son simples y preocupantes. “Estos edificios antiguos, de los que hay varios en Punta Arenas, no están diseñados para tener una organización común”. Quelín explica que el edificio no tiene siquiera una conserjería y muchas veces, las comunidades tampoco están constituidas para abordar temas como los gastos comunes y la mantención de servicios esenciales, como, por ejemplo, las redes de gas.
Quelín agrega que “la SEC tampoco tiene el personal para fiscalizar los edificios por su propia cuenta y en todos estos años nunca he visto que lo haga”.
La SEC indica que la responsabilidad de mantener las redes interiores tanto de electricidad como de gas, es de los propietarios de los departamentos. Pero, la mayoría de ellos están arrendados, indica Quelín y no hay una conciencia entre los arrendatarios de la importancia vital de esta materia, una conciencia que, en la práctica, sería la principal fuerza para prevenir este tipo de situaciones. “La gente cuando busca un departamento, nunca pregunta por el estado de las redes, solo preguntan por el precio, la ubicación y la disponibilidad”, dice.
– No hay fiscalización, no hay conciencia, ¿podría repetirse esta tragedia?
“Sí, perfectamente”, dice.
La conversación ocurrió el jueves. Pronto, nuevos antecedentes salidos a la luz confirmarían la gravedad de estas afirmaciones.
SEC
El viernes, Iván Mansilla, director regional (s) de la Superintendencia de Electricidad y Combustibles Magallanes, señaló en relación al edificio siniestrado: “Ese edificio no tenía la inspección periódica, no tenía el Sello Verde. Nosotros les habíamos comunicado la situación, pero no recibimos nunca una respuesta de parte de ellos, de la comunidad”.
Mansilla explicó a su vez que la falta de administración legal, bajo ley de copropiedad, genera problemas. “La problemática que muchas veces se produce con estos edificios, es que no tienen una administración legal, de acuerdo con la ley de copropiedad. Uno no tiene a quién dirigirse para hacer ver la situación. Lo único que nos queda es comunicar pegando en los accesos la situación que se podría producir de riesgo, al no sacar el Sello Verde”.
Por otro lado, para lograr la certificación del edificio no necesariamente todos los departamentos tienen que estar con Sello Verde, ya que pueden ocurrir situaciones en donde algún departamento haya quedado vacío, o sin utilizar por un tiempo prolongado. Para estos últimos casos se pega un Sello Rojo, que indican instalaciones potencialmente peligrosas y que ponen en riesgo la seguridad de las personas y bienes.
La reglamentación establece porcentajes de departamentos que pueden estar con Sello Verde y así el edificio certificar con un Sello Verde general. “Lo primero es que la gente se organice, lo ideal es que se revisen las instalaciones por parte de un instalador autorizado y solo ahí contactarse con las empresas certificadoras de sello verde”.
Además, la autoridad explicó que “es necesario contar con el Sello Verde OK, el cual certifica, por un período de dos años, que las instalaciones son seguras y no presentan riesgos para las familias ni los bienes. En caso de necesitar algún cambio o reparación en estas redes, los trabajos deben ser efectuados por instaladores autorizados por la SEC”.
UNIRSE, TRABAJAR
Lo ocurrido en este edificio es una advertencia, para una región como Magallanes que, como ninguna otra en Chile, depende del gas para vivir.
Una nueva ley de copropiedad fue promulgada en marzo. Establece medidas para exigir el pago de gastos comunes, regula la administración de los condominios, crea nuevas instancias de reclamación, normas antidiscriminación y exigencias para vender un inmueble. Es un comienzo para un trabajo que puede salvar muchas vidas en Magallanes.
Porque en lo ocurrido no es un simple accidente, ahí hubo una negligencia que es parte de una irresponsabilidad.