Trece son los menores que actualmente se encuentran bajo sujeción de la Fundaciòn Esperanza por el delito de robo de vehículos.
Según lo expresado por el delegado de los programas de la entidad, Alejandro Espinoza, “en estos momentos estamos trabajando con veinte jóvenes con medidas cautelares ambulatorias y ocho casos de libertad asistida simple, que son sanciones de acuerdo a la Ley de Responsabilidad Adolescente”.
Espinoza, agregó que entre los delitos más comunes de los adolescentes es la sustracción de vehículos. “Existen algunos períodos en que pueden aumentar otros delitos, como por ejemplo el año 2009, cuando se vio mucho el delito de robo con violencia en los jóvenes. Sin embargo, las características criminológicas de los adolescentes ha ido modificándose, donde ya se instaló la modalidad del robo de vehículo. Este es el delito más frecuente. En el programa se puede observar al tener contacto directo con ellos que existen intereses creados e instalados, así como las modas. Hoy en día los muchachos están con una tendencia marcada con el tener su propio automóvil, incluso muchos de ellos los tienen. Acá los padres le permiten a sus hijos tener un vehículo, convirtiéndose en una problemática, esto al no tener ningún papel legal. Son vehículos que circulan de modo ilegal y esto hace que los adolescentes que no tienen quieran tenerlos. Así caen en la tendencia de robarlos, y los desmantelan y le sacan los repuestos”.
El delegado de la entidad señaló que el cumplimiento de la vigilancia depende de varios factores: “Del robo que cometió un adolescente; también una variable del propio joven en su contexto social, familiar y personal, porque muchos de ellos no todos son iguales. Hay algunos que tienen problemas de alcohol y drogas, otros que traen un historial familiar delictual, donde hermanos y padres cometen delitos y está instalado el carácter delictual, ante esto hay jóvenes que es más difícil reinsertarlos. Entre las diferentes sanciones que se les aplica, los jóvenes sí entienden que es infringir la ley y que afecta a un tercero y algunas modalidades de castigo son los trabajos comunitarios”.
Alejandro Espinoza, explicó que desde el momento que un adolescente es detenido y luego en el juzgado de Garantía queda bajo la vigilancia de Fundación Esperanza, significa que debe asistir a cumplir con el programa.
El objetivo es que el joven al ingresar tenga indicios de que quiere rehabilitarse y luego de ser condenado es derivado a programas de tratamiento.