Tres
jóvenes deportistas del Club de Esgrima Punta Arenas han tenido la
oportunidad de participar en el prestigioso concentrado en el Centro de
Entrenamiento Olímpico (CEO) en Santiago. Es así que Monserrat Quezada,
Sofía Andrade y Benjamín Gallardo, representando a nuestra región, se
sumaron a un selecto grupo de deportistas para entrenar junto a la élite
de la esgrima nacional en rigurosas sesiones, perfeccionando sus
técnicas y estrategias bajo la guía de destacados entrenadores de la
selección nacional.
Quisimos
conversar con estos tres jóvenes talentos para conocer sus vivencias,
los desafíos que enfrentaron y los aprendizajes que marcaron su
experiencia durante su estadía en la capital.
Sofía Antonella Belén Andrade Cárcamo, 16 años, Colegio Luterano
– ¿Qué te inspiró a comenzar con la esgrima?
“Personalmente,
me sentí inspirada y atraída por la elegancia del deporte, así como por
la complejidad de las técnicas y estrategias involucradas en el mismo.
Además, me inspiré en películas y libros relacionados con la esgrima,
los cuales llamaron mucho mi atención”.
– ¿Cómo describirías la emoción y el desafío de participar del concentrado de esgrima?
“La
emoción que tuve de participar en un concentrado de esgrima es casi
indescriptible. La adrenalina de enfrentarse a oponentes de alto nivel,
la concentración requerida para anticipar los movimientos del adversario
y la satisfacción de lograr una victoria, aunque haya sido
entrenamiento, son experiencias únicas y gratificantes. El desafío de
superar los propios límites físicos y mentales, de aprender de cada
combate y de mejorar constantemente es una oportunidad de crecimiento y
desarrollo tanto en el ámbito deportivo como personal. La oportunidad
que tuve de participar en un concentrado de esgrima fue una experiencia
intensa y enriquecedora, la cual despertó muchas emociones y me impulsó a
dar lo mejor de mí misma en cada combate que realice.”
– ¿Cómo era tu rutina de entrenamiento diaria en el concentrado?
“Era
bastante intensa, las clases partían con una sesión de calentamiento
para preparar el cuerpo. Luego, pasábamos varias horas practicando
técnicas de esgrima, trabajando en la precisión, la velocidad y la
táctica. Después de un breve descanso para almorzar, continuábamos con
sesiones de combate contra compañeros de equipo, donde poníamos en
práctica lo aprendido durante la mañana. También trabajábamos en la
condición física, con ejercicios de fuerza, resistencia y velocidad para
mejorar nuestra forma física y resistencia. En resumen, mi rutina de
entrenamiento diaria en el concentrado de esgrima era exigente, pero muy
gratificante, ya que me permitía mejorar mis habilidades, prepararme
para competencias y superar mis propios límites.”
– ¿Cuál ha sido tu momento más memorable en tu carrera de esgrima hasta ahora?
“Uno
de los momentos más memorables en mi carrera de esgrima hasta ahora fue
cuando gané mi primera medalla de bronce en un torneo nacional, que fue
el día 6 de julio del 2024, un ranking cadete femenino en el arma de
florete. Me sentí muy a gusto, ya que hace unos meses empecé con el arma
de florete y me he esforzado mucho para poder mejorar y representar a
la región como se lo merece”.
Monserrat del Pilar Quezada Briones, 12 años, Colegio Green Hill
– ¿Cómo nace esta inspiración por la esgrima?
“Cuando
fui a verlos a entrenar, me gustó la forma de las personas que estaban
entrenando, tan amables, estaban muy unidos y eso me gustó mucho. Es un
deporte que nunca había visto, ya que venía del norte”.
– ¿Qué consejos le darías a alguien que está comenzando en este deporte?
“Que no tengan miedo, para eso se aprende y en el club tenemos grandes deportistas, entrenadores y el mejor ambiente de vida”.
-¿Qué papel ha jugado tu familia en tu carrera deportiva?
“Mucho,
muy importante, y cuando están junto a mí en las competencias me siento
más apoyada. Si no fuera por el apoyo de mi familia no podría seguir
con mis metas y objetivos para ser cada vez mejor”.
– ¿Cómo fue tu vivencia en el concentrado nacional de esgrima?
“Me
sentí muy feliz al enterarme que podría ir, y podría conocer a más
niños, que le gusta lo mismo que a mí, el esgrima. Estas oportunidades
son únicas y lo aproveché al máximo, y obvio que con el apoyo de mi
familia”.
– ¿Qué técnicas o estrategias específicas aprendiste durante tu tiempo en el concentrado nacional?
“Aprendí
a saber cómo hacer nuevos puntos, ya que yo fui al concentrado de
espada, y muchas veces o siempre hacía la misma técnica en mis combates;
también aprendí a lograr puntos en lugares más específicos, y a
analizar los combates”.
Benjamín Francisco Gallardo Ordóñez, 13 años, Colegio Punta Arenas
– ¿Cuál fue tu primera impresión al unirte al entrenamiento con la selección nacional?
“Al
unirme al entrenamiento con la selección nacional me sentí un poco
extraño al principio, ya que había muchos rostros que nunca había visto
en campeonatos anteriores. Sin embargo, este ambiente lleno de
deportistas de alto rendimiento pronto me motivó enormemente. En varios
momentos me encontré entrenando junto a aquellos que nos representarán
en los Juegos Olímpicos de París 2024. Esto no sólo fue inspirador, sino
que también me enseñó mucho sobre la dedicación y el esfuerzo
necesarios para alcanzar un nivel tan alto. La experiencia fue
enriquecedora y me llenó de energía y determinación para seguir
mejorando cada día”.
– ¿Podrías describir un día típico de entrenamiento con la selección nacional?
“Comienza
temprano en la mañana, y suele durar más de 8 horas, reflejando el
compromiso y la intensidad del deporte de alto rendimiento. Empezamos
con algunos juegos que sirven para calentar y cohesionar al equipo.
Luego, pasamos a trabajar en los desplazamientos y la práctica en
parejas, afinando nuestra técnica y coordinación. Después de una breve
pausa, participamos en combates para poner en práctica lo aprendido. La
hora del almuerzo es un momento crucial, no solo para reponer energías,
sino también para fortalecer los lazos de amistad y compañerismo entre
nosotros. Por la tarde, continuamos con la preparación física, que es
fundamental para mantenernos en óptimas condiciones. Finalmente, el día
concluye con más combates, donde cada toque se convierte en una
oportunidad de aprendizaje y superación. Este intenso y hermoso desafío
diario no solo nos prepara técnicamente, sino que también nos une como
equipo, creando un ambiente de camaradería y apoyo mutuo”.
-¿Qué
emisiones tuviste cuando el entrenador nacional te pide que te quedes
una semana más entrenando en el CEO, con este alto rendimiento?
“Como
niño de 13 años, fue emocionante y un gran orgullo que me dieran esta
oportunidad. Lo vi como un paso más en mi proceso de aprendizaje. Para
mí, aprender es lo más importante en la esgrima; los resultados pueden
llegar o no, eso lo determinará el tiempo, pero siempre hay que dar lo
mejor de uno mismo. Por otra parte, esa semana me significó quedarme en
la casa de una familia de la esgrima en Santiago, con uno de mis mejores
amigos, el Bicho (Mattus), y la Fran. Son excelentes personas, y vivir
con ellos me permitió aprender muchas cosas nuevas. Del tío (Fernando)
aprendí mucho, ya que era la primera vez que me quedaba solo. Fue una
decisión difícil para mi papá y para mí, aunque creo que más para él”,
finalizó sonriente el destacado jóven deportista regional.