Quienes fueron llamados hasta hace unos años panteoneros, hoy día reciben una denominación diferente, ya que se les ha bautizado como asistentes de servicios.Pero el trabajo es el mismo desde que el camposanto más conocido y apreciado por los magallánicos, los visitantes nacionales y los turistas extranjeros, abriera sus puertas, hace muchas décadas.
Ellos han estado, por largos años, en las puertas del cementerio cada vez que llegó una persona a descansar para siempre; serios, respetuosos y casi circunspectos, con un rol que para muchos no sería fácil de asumir. “Hemos estado en funerales masivos y visto otros que no lo fueron tanto”, señaló José Lara, quien agregó que el promedio de fallecidos que llega al cementerio municipal “para mí, es de tres a cuatro por semana, porque hay otros camposantos en la ciudad”.
Y su estadística no es menor, trabaja en el cementerio desde octubre de 1984, es decir, 33 de sus 54 años de edad.
Por su parte, Ramón Mancilla Oyarzún y Juan Albino (“tinto o blanco, pero Albino”, dijo riendo) Catalán Arriagada son llamados, en forma cariñosa, como “La Patrulla Juvenil” y junto a Lara tienen la tarea de mantener en las mejores condiciones las llamadas “tumbas históricas”, tanto del sector norte como del sector sur.
José Lara estima que hay más de un centenar de esas sepulturas, “y hay que mantenerlas impecables”, afirmaron los tres.
-¿Cuáles, por ejemplo?
“Hay muchas, por ejemplo la de las víctimas de la Dotterel, la de los marinos alemanes caídos en los combates de las Falklands, o la del juez Waldo Seguel”, señalaron con orgullo y, también, las de otras figuras de la historia magallánica, cuyos restos mortales están depositados en el Cementerio Municipal de Punta Arenas y cuyas lápidas consignan los apellidos de los pioneros que vinieron desde Chiloé, desde el norte de Chile y de muchas latitudes para aportar al desarrollo de Magallanes con su esfuerzo, su creatividad y su tesón.
Para no olvidar
Los tres panteoneros, hoy en día asistentes de servicios, recordaron muchos funerales “con poquita gente”; otros con menos y uno que otro casi solitario cortejo.
“Pero ha habido funerales masivos y en los últimos años recordamos los del ex alcalde Carlos González Yacksic; el de Luis “Lucho” Pérez; el de Alfonso “Cocho” Cárcamo y de muchos otros personajes del pasado magallánico”, señalaron con algo de tristeza.
“También fueron muy concurridos los funerales de don Stipe Guic, del ex senador Luis Godoy Gómez y, más recientemente, el de don Pascual Nocera, realizado bajo una lluvia casi torrencial”, agregaron, sin señalar ni fechas ni precedencias, con una tranquilidad propia de los camposantos, cuyo silencio apenas rompe el crepitar de la grava de sus avenidas, flanqueadas de cipreses, bajo las ruedas del carro mortuorio, tipo cureña, que lleva las urnas o los ataúdes hasta el destino final y que en más de una oportunidad José, Ramón y Juan Albino ayudaron a llegar hasta el final de su recorrido.