Tres Viejitos Pascueros cuentan cómo es trabajar más cerca del Polo Sur

Mientras era entrevistado, una niña de alrededor de 6 años se acerca para darle un cálido abrazo: “¡Gracias por regalarme el regalo que quería!”, dice la menor, mientras que el Viejo Pascuero, Santa Claus o San Nicolás (cualquier de sus tantos nombres), le acaricia el pelo y le manifiesta:  “Tienes que portarte bien el próximo año, todos los días, nada de decir malas palabras”. La niña asiente y se va.

Parece una escena de película navideña, pero la magia ocurre en el mismo centro de Punta Arenas, con uno de los representantes del Viejo Pascuero que posa para las cámaras de Diario El Pingüino en la Galería Palace, donde toca la campana, se sienta en el sillón donado por la empresa y se saca fotografías con los niños y adultos que transitan por el lugar, a cambio de algunas monedas.

No quiere identificarse con un nombre humano, que Viejito Pascuero o San Nicolás es suficiente para él, pero sí admite que es la primera vez que está en esta instancia, representando a uno de los personajes favoritos de los niños, por lo que se preparó completamente para estos días: Gorro navideño, traje rojo, gran cinturón, botas lustradas y una capa roja.

“Las mamás llegan con sus hijos a pedirme alguna foto y son las que más dejan propinas, así que me ha ido súper bien. Más o menos atiendo a cerca de 100 niños al día, desde temprano y lo que más piden es tecnología: iPhones, teléfonos, consolas de videojuegos… Yo simplemente los escucho pero no les prometo nada, más bien prefiero decirles que se porten bien y hagan sus tareas, no vaya a ser cosa de que no les llegue lo que me pidieron”, confiesa.

Si bien no es muy partidario de los regalos y el consumismo de estas fechas, sí le satisface la sonrisa de los niños. Mientras la niña se va nos dice “eso es lo mejor de la Navidad”.

El huaso pascuero
Siendo uno de los lugares más concurridos de Punta Arenas, el Mall Espacio Urbano Pionero tampoco quedó atrás en estas fiestas y también trajo a un representante de Santa para estos días:  uno venido directamente de Santiago y que ha sido de todo en la vida: huaso, profesor, pescador, entre otros oficios, así que solo le faltaba éste.

“Tenía 30 años cuando mi padre me ordenó que fuese Viejo Pascuero para los niños pobres, por ahí por el Hospital Calvo Mackenna. Después quise hacer el personaje de huaso pascuero, pero no me lo pescaron mucho, así que de pascuero no más. Soy de la Región Metropolitana, pero este es mi segundo año en Magallanes”, cuenta Ramón Heredia, profesor jubilado que trabaja aquí desde el 1 de diciembre al 24, todo pagado.
Heredia también aprovechó el viaje para traer libros educativos para los niños de Punta Arenas. Sin embargo, la empresa no permitió que los entregara en el mall, por eso “cuando salgo y voy en la micro por ejemplo, se los entrego a los niños y las familias, así que hay hartos que ya tienen mis libritos”, dice satisfecho.

Próximo a irse para disfrutar la Navidad en la zona central del país, y con un sueldo que bordea el millón de pesos, el huaso pascuero manifiesta su mensaje de paz para todos los magallánicos: “Que se vean a sí mismos, entregando lo mejor para los demás; donde haya odio, que entreguen amor; donde haya ofensa, que impongan perdón”, señala.

Vocal de mesa
Tan conocido como los candidatos de estas elecciones 2017, el Viejito Pascuero causó atención en la mesa 182 de la Escuela Patagonia, cuando llegó con su gorro y su traje para ser vocal de mesa. A pesar del calor que había en el recinto en las dos jornadas, de igual forma se dio el tiempo de andar con su tenida, saludando a todos quienes como él, ejercían su deber cívico.

El Viejito Pascuero, o también conocido como Luis Fellenberg, quien es de profesión ingeniero geomensor, se robó varias veces la película, posando con parlamentarios como Carolina Goic y Gabriel Boric, propaganda suficiente que lo tiene haciendo diferentes actividades durante el mes, con la simpatía que caracteriza al personaje navideño.

“Comencé el 2013 en Cerro Sombrero, donde me pidieron que hiciera de Santa Claus, ya que los que habían hasta ese momento eran de esos falsos, que usaban barba falsa, entonces los niños tiraban esas barbas y quedaba la escoba. En esa ocasión lo hice gratis, ya que la comunidad fue muy buena conmigo, las mamás me lo agradecieron mucho, igual recibí las felicitaciones del alcalde de aquel entonces, don Luis Olea”, contó Fellenberg, quien se encuentra actualmente en Puerto Natales para una presentación mañana.

Dentro de su currículum “pascueril” desde ese entonces, el Viejito vocal de mesa ha trabajado en el Mall Espacio Urbano Pionero, Mega Store y actividades privadas, aunque admitió que “no se gana tanto como uno espera, por evento me pagan 50 mil pesos, pero a veces por la necesidad de la gente muchas veces lo hago gratis, pero me quedo con la alegría de los niños, que es tremendamente satisfactoria, ese es mi mejor regalo”.

Sobre lo ocurrido el 19 de noviembre y 17 de diciembre, Fellenberg admite que “fue una humorada, pero aun así toda la gente se impregnó del ambiente navideño”.
Como Viejito Pascuero, Fellenberg rescata dos anécdotas dentro de sus actividades: una niña con discapacidad motriz que le llevó chocolates durante dos años, ya que según contaba la madre “ella siempre creyó en Santa Claus porque en cada Navidad llegaba el regalo que ella quería”, y una señora de 80 años que pidió sentarse en sus rodillas: “Ella me dijo que siempre había soñado con ese momento, y pidió que ojalá sus nietos tuviesen una feliz Navidad, luego de eso se paró y me comentó que ‘ahora puedo morir tranquila’, eso me llenó el corazón”.

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