En existencia hay salsas, quesos, de diversos tipos y origen y otros productos para paladares finos, con gustos exclusivos. El complemento ideal es una botella de “bon vino”.
Un
casi discreto establecimiento comercial, ubicado en la calle Errázuriz,
frente a las dependencias de la Policía de Investigaciones de Punta
Arenas, guarda y expende un producto cuya base es la carne del guanaco.
Y
no de cualquier guanaco, porque los animales que proveen lo necesario
para la fabricación de longanizas y jamón provienen de la isla de Tierra
del Fuego y son procesados en una planta industrial ubicada en el
kilómetro 12 de la Ruta Norte y que cumple con todas las normas
sanitarias que exigen las autoridades de Salud.
La
encargada del establecimiento, Jacqueline Schleef, esposa de Claudio
Biskupovic y socia del singular emprendimiento, manifestó que “los
turistas, literalmente, arrasan con las longanizas y el jamón de
guanaco”, ya que constituyen un atractivo para sus paladares.
Destacó,
también, que esos productos “son netamente orgánicos, son de Tierra del
Fuego”, tierra que no conoce en sus campos y en sus bosques algún
atisbo de contaminación.
Respecto
de la carne, como los lomos u otras partes que no se emplean en las
longanizas o en el jamón, “mi marido recibe pedidos de sus amigos” y
también se van tan o más velozmente que los camélidos fueguinos cuando
corren por los campos de coirón.
“La
demanda de lo que proviene del guanaco es alta”, afirmó Jacqueline
Schleef, quien señaló que los precios están al alcance de todos quienes
quieran degustar algo especial y en su local es posible encontrar no
sólo longanizas y jamón de guanaco, también hay otras exquisiteces.
“Nosotros
también tenemos quesos de oveja fueguina, de cabra proveniente de los
campos de Yumbel, de vaca, de la zona norte; también de Italia”, indicó.
Y agregó que disponen de salsas de todo tipo, prosciutto, salames, salmón ahumado, tocino, bondiola, a base de lomo de cerdo.
Jamones
En
un costado y frente a las vitrinas de salsas que reúnen en sus frascos
los sabores y aromas de muchos países, están los jamones de cordero,
también fueguinos.
“Cada
una de estas piezas pesa entre seis y nueve kilos; el proceso de su
producción, así como se ve, demora un año y seis meses y su valor, según
el peso del que elija quien lo adquiera, puede superar los 80 mil pesos
y acercarse a los 100 mil”, explicó Jacqueline Schleef, con
indisimulado orgullo.
El
queso de cabra también es muy apetecido y solicitado; se trae desde
Yumbel (en la Región del Biobío), es un producto suave y sano”, explicó
la enacargada, quien hace sólo tres semanas asumió la tarea de estar al
frente de la tienda especializada en productos gourmet.
Asimismo,
en el establecimiento comercial hay de todo para compartir y disfrutar
de muchos productos magallánicos, del norte de Chile y del extranjero,
ya sea con la familia, con amigos o con invitados especiales.
Jacqueline
Schleef concluyó que el complemento ideal de las carnes, del salame, de
las longanizas, de los quesos y de las salsas, entre varias opciones
gourmet, es el “bon vino”, que ella prefiere tinto.