Los honores al pabellón patrio estuvieron a cargo de un destacamento de carabineros de la Prefectura de Punta Arenas, acompañados por los sones marciales de la banda de la Armada.
En el público predominaba la presencia de extranjeros, quienes se deleitaron fotografiando las tradicionales postales que suelen darse en este acto cívico militar.
Ayer no fue la excepción y se pudo ver a algunos de ellos disfrutando como niños e incluso marcando el paso mientras marchaban los uniformados.
Una turista se lució al calmar la molestia y ladridos de un perro callejero que amenazaba con atacar a los músicos, quienes ni se inmutaron por la presencia amenazante del furioso can.
El desfile terminó frente a la Prefectura de Carabineros, ubicada en la calle Waldo Seguel, a un costado de la Intendencia Regional.