Desde
hace años, la sequía se ha transformado en una preocupación cada vez
más real en Magallanes. Si bien, no se alcanza los niveles catastróficos
de la zona centro del país, como la Región de Valparaíso, sí ha
afectado a diversos sectores de la comunidad magallánica.
En
diciembre de 2021, se vivió el mes más seco en los últimos 51 años.
Esto dentro de lo que fue el segundo año consecutivo con déficit de
cerca de 50 milímetros de precipitaciones.
De
acuerdo al informe del Centro Meteorológico Regional Austral, durante
el tercer mes del año han caído 8 milímetros de precipitaciones.
Respecto
al acumulado a la fecha, este registro va en 38,6 milímetros, estando
bastante lejos de los datos normales. Dado que, acorde a este reporte se
está muy lejos de los 88 milímetros de precipitaciones que caen en un
año normal. De esta manera, existe un 55,4% de déficit de
precipitaciones hasta la fecha acorde al reporte del Centro
Meteorológico Regional Austral.
Con
esta realidad, en lo que se refiere a lo cotidiano, los puntarenenses
han podido notar como el pasto ha desaparecido levemente y en otras
zonas está de un color amarillo.
Lo
anterior se conoce como clorosis, el cual es un síntoma de que la
planta no está sana y uno de los motivos de aquello es por déficit de
agua, así como también la falta de nutrientes y plagas.
De
hecho, para mantener de buena manera un metro cuadrado de pasto, se
requiere entre seis a nueve litros al día, lo que es un esfuerzo
demasiado grande en esta época.
Esta
situación por ejemplo ha llevado a que en comunas de Santiago se
eliminara el pasto ornamental, para enfrentar la sequía, afectando a
estos sectores verdes de las ciudades.
De
este modo, la sequía que lleva varios años en la región afecta a
diversos sectores de la comunidad, uno de ellos, es el pasto por las
calles de la ciudad, que en pleno verano está cada vez más amarillo.